Estoy estudiando ciencia cuántica. Y esta mañana cuando me adentré en su razonamiento de que todo es una ilusión, sentí una inmensa desilusión. Dios mío, todo es una ilusión, una fabricación de mi mente. Un juego sofisticado de engaño. Un magistral holograma sin sentido. Un drama Shakespeariano.

Y mi corazón se hundió. La energía se estancó. Y de pronto me encontré en un limbo sin color, sin sabor y sin sentido.

Había tocado el fondo del sinsentido racional.

Y de pronto me percaté que estaba respirando. Que estaba fluyendo a mi interior la esencia de la vida. La fuerza unificadora. Lo que los orientales denominan el Chi. Chingón, jajajajaja.

Sin duda todos estamos inmersos en este juego de la mente y del corazón. Sin duda la mente es poderosa, pero también lo es el corazón… Escucha al corazón.

Me acuerdo de niño cuando leí en el diccionario Webster una afirmación de H. C. Bailey; me sacudió en lo más profundo de mi ser. Decía: «Faith is a higher faculty than reason», o sea, que la fe es una facultad más poderosa que la razón.

¡Liberación!

Entonces, a jugar el juego de la fe, de la conciencia y del corazón. Me dispongo a vivir en esta nueva dimensión.   Hoy, aquí, ahora, me abro a toda posibilidad… Y mi corazón empezó a pulsar con una tenue luz floreciente color verde pistache, y le di con mi imaginación a esa energía que ahí percibí, un pequeño giro en el sentido de las manecillas del reloj y empezó a brillar. Y el calor, el amor y el sentido de mi vida regresaron a mi con una fuerza, claridad y propósito abrumador.

Somos co-creadores con Dios. Tenemos un inmenso poder sobre nosotros, nuestro entorno….😐 😐😐😐😐🙂 Y una inmensa responsabilidad para propagar el amor.

La inteligencia universal no deja de hablarnos. Al igual que no deja de escuchar. ¡Escucha!

Nunca pierdas de vista que tú posees la fuerza más grande de universo; la capacidad de escoger tu realidad. Escoge bien.

El raciocinio es como el niño que, maravillado por el vuelo del abejorro, lo atrapa y le arranca sus alas para tratar de penetrar en el misterio de su vuelo.

Decía Einstein que hay dos formas de ver la vida, una como si nada es un milagro, y otra como si todo lo es.

Y yo me declaro ignorante. Dejo de arrancarle las alas al abejorro, que, por cierto, los científicos declaran que basados en cálculos físicos de la relación entre el tamaños de sus alas y el peso de su cuerpo, este insecto no debería ser capaz de volar y me maravillo de su belleza, agilidad y canto. Elevo el corazón y doy gracias a Dios por el milagro de la vida, que, aunque nos rebasa, nos envuelve y acaricia.

Amor. Todo tiene que ver con el amor. Con nuestra capacidad de dar. Con nuestra capacidad de amar. Con nuestra capacidad de poner la vida, la sagrada vida, en el centro de la ecuación.

Entonces en este inicio de año, te invito a dejar ir la ilusión de los problemas. Date un descanso. Respira y haz girar la potente ley iluminadora de la conciencia del corazón.

Agradece!!!

Da gracias por este milagro llamado vida, por la conciencia y por la unión. No estás solo. No estás sola. Vivimos en un universo mágico, cuántico e inteligente que nos devuelve diez a uno lo que damos y pedimos. Pide con sabiduría. Da con amor. Aquí y ahora inhala profundamente y al exhalar di ahhhh. Así es. Una vez más y sonríe. Enciende tu corazón y siéntelo pulsar, billar e iluminar tu entorno. Tú eres la luz que ilumina el mundo. Asume tu grandeza. Sé feliz.

Este año será lo que tú hagas de él. Puedes ir donde yo fui, al abismo sin fondo de la razón existencial, o puedes renacer de las cenizas del sinsentido racional al nirvana de la conciencia de la luz, del amor y del propósito unificador. La decisión es tuya. Escoge bien. Escoge amar.

Feliz año.

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