Muchos me preguntan cómo veo el año 2021 y les respondo que puede ser el mejor o el peor año de nuestras vidas.

Todo depende de ti y de mí. Sí asumimos nuestra grandeza, el 2021 será el inicio de una nueva era de coherencia, abundancia y bienestar. Pero si seguimos con el espíritu gandalla que nos ha caracterizado durante el siglo XX, entonces los efectos del coronavirus resultarán ser apenas la antesala de una debacle de acontecimientos traumáticos sin precedentes.

Estamos hablando de cosas como los efectos devastadores del incipiente calentamiento global, que las aseguradoras ya no saben cómo calcular, si se sale de nuestras manos. Súmale una mayor delincuencia y violencia social por parte de un número creciente de jóvenes enojados que no ven claro un futuro promisor. Y todo esto envuelto en una epidemia de malestar físico, mental y espiritual, caracterizado por una sociedad obesa, estresada y materialista, que es adicta, racista y frustrada. No es un escenario bonito, y requiere de nuestra urgente atención.

El camino hacia un futuro próspero y feliz implica la reinvención del quehacer humano. Y el fiel de la balanza, desde mi óptica, es el empresario.

La regla de oro es generar más valor que el que se extrae del sistema. Una regla tan antigua como el mismo mundo, que ha dado sustento y viabilidad a la vida sobre la tierra.

Por lo tanto, si queremos tener un negocio sustentable este tiene que añadir valor real, profundo y duradero. Y la única forma de lograrlo es que este esté fincado en cuatro estados de resultados sinérgicos; uno económico, uno humano, uno social y otro ecológico. Si alguno de ellos falta el negocio fracasará.

Incluso, el factor económico, que ha sido la razón de ser de la empresa y del empresario históricamente, fracasará si a los otros tres pilares no son asignados un valor superior en la ecuación.

Entonces, al visualizar el 2021 en adelante, te recomiendo que veas tu negocio, desde una nueva perspectiva. A partir de hoy el futuro de tu negocio depende de tu capacidad de generar valor para tus colaboradores, tus clientes y la sociedad, respetando y conservando la tierra.

Si descuidas alguno de estos aspectos, antes de que te des cuenta, el entorno te sancionará y tu empresa fracasará.

Si por lo contrario, te vuelves campeón de la nueva ecuación tu empresa será respetada, admirada y considerada como el aliado ideal para respaldar y hacer negocios con ella.

¿Entonces, qué vas a hacer, asumir tu grandeza y crecer en tu capacidad de generar valor real, profundo y duradero para tus cliente, tus colaboradores y la sociedad, respetando el planeta? ¿O vas a seguir con una actitud de escasez, viendo como ser cada vez más gandalla? La decisión es tuya. ¡Escoge bien! El futuro depende de ello.

En resumen, las acciones que nos han permitido extraer un exceso de valor del sistema en el pasado, serán violentamente sancionadas en el futuro.

Te invito a asumir tu grandeza. A adoptar una actitud propositiva y a fincar valores trascendentes en tu empresa al procurar riqueza y bienestar para ti, a través de generar valor real, profundo y duradero para tus clientes, tus colaborador y la sociedad, respetando la tierra.

Ten un gran día.

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