Acabo de leer un importante libro de Bain and Company titulado “The Founder Mentality”, el cual nos ofrece una serie de reglas fundamentales para recuperar el rumbo.

Me llamaron la atención dos casos de empresas icónicas del siglo pasado: 3M y Cisco, ambas empresas transformaron sus industrias gracias a su visión, tenacidad y desempeño; sin embargo, a principios del nuevo siglo, vieron su crecimiento exponencial mermado.

¿Por qué?

Porque perdieron su sentido original de propósito, se volvieron empresas burocráticas y se enfocaron más en lo interno que hacia lo externo, se engolosinaron con su tamaño y capacidad económica, se pusieron a comprar empresas de toda índole, y así diluyeron el ADN del fundador.

Resulta que cuando llegas a cierto tamaño, el enemigo está más en casa que en el mercado, y las grandes empresas son amenazadas más por su arrogancia generada por su éxito y por su burocracia interna que por los cambios en el mercado, por más disruptivos que sean.

Cuando esto sucede se abre una brecha que conduce a dos caminos. El primero es entrar en caída libre como Nokia y Blockbuster, el segundo es regresar a la mentalidad del fundador. Un ADN de enfoque singular, aquel sentido de propósito trascendente que los hizo exitosos, para poder volver a darle vida.

Para ello hay que dejar atrás las luchas internas de poder y los presupuestos asignados por departamentos basados en las glorias del pasado.
Para recuperar el sentido de propósito hay que aplicar la disciplina del presupuesto anual en base cero. Esto es arrancar cada año sabiendo cómo asignarían los recursos para lograr el máximo resultado mirando hacia adelante, y no hacia atrás.

Entonces, empecemos con el caso de Cisco, la gran empresa que desarrolló la infraestructura que disparó el crecimiento del internet. De 1995 al 2005 creció año con año a un ritmo de 26%, lo que la llevó a ser en su momento la empresa más valiosa del planeta.

Pero a partir de 2006 empiezan a perder “el momentum” y ahora poseen 56 diferentes unidades de negocio que le hacen descuidar algunos de sus negocios fundamentales. Con su crecimiento también creció su burocracia y la complacencia, esto provocó que pasara de un crecimiento del 26% al 7%. Y con ello, su valor bursátil en el mercado disminuye a menos de un tercio, de 550 mil millones de dólares a 140. ¡Ouch!

Esto desencadenó que muchos de los mejores ingenieros del mundo que había formado Cisco abandonaran el barco en búsqueda de empresas más dinámicas que le dieran nuevamente sentido a su talento.

En ese momento su equipo directivo entra en acción. Había que recuperar el poderoso ADN emprendedor de los fundadores, por ellos se instituye un programa al que denominan: «Sistema acelerado de transformación de Cisco». Implantan una estrategia de enfoque financiero base cero. Apoderan nuevamente a su gente, identificando y eliminando procesos que no añaden valor. Por último venden las unidades de negocio que no están alineadas a su misión y visión fundamental.

Hoy le han dado la vuelta y la empresa está nuevamente enfocada. Los niveles de satisfacción de los colaboradores y de los clientes ha mejorado. Los márgenes han subido un 4% y el valor de la acción se ha duplicado, pero lo más importante es que han recuperado su espíritu agresivo de emprendedor.
Hoy están implantando nuevos proyectos, que antes les hubiesen tomado de tres a cinco años, en solo 18 meses. Son nuevamente un ejemplo de eficiencia y eficacia para toda la industria. ¡Bravo Cisco!

Nuestro segundo ejemplo de gran empresa que perdió el camino es 3M, la empresa icónica de productos de consumo súper creativos como Post-it y cinta Scotch. Se adentra a nuevos negocios como la industria farmacéutica, que no tenían que ver con su motor creativo. Esto los lleva a disminuir fuertemente su inversión en investigación y desarrollo, sus ingenieros e investigadores están realmente desanimados. Históricamente generaban arriba del 30% de sus ingresos de productos con menos de 5 años de existencia, pero para el año 2005 llegó a ser apenas del 8%. Ahora pareciera que el objetivo ya no era la creatividad, sino la disminución de costos.

Entra el nuevo CEO Sir George William Buckley, comprometido con regresar a 3M su ADN innovador. Empieza por vender la división farmacéutica, reabre los centros de investigación y desarrollo, y nuevamente apodera a los ingenieros reconstituyendo su práctica icónica mediante la cual pueden dedicarle un día a la semana trabajando en proyectos que más les llamen la atención.

Sin duda, el regresar a los principios del fundador en empresas exitosas es una fórmula acertada. Y te pregunto a ti:

¿Cómo va tu empresa?

¿Sigues alineado a los principios de grandeza que te hicieron grande en un principio?

Si no es así… ¡detente! Recuerda que el que quiere ser todo para todos, termina siendo nada para nadie.

Con eso concluye mi comentario, y como siempre te recuerdo que: Tú eres grande y la vida exige tu grandeza.

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