¿Por qué el calentamiento global puede salvar a la humanidad?

El ingenio y resiliencia humana está a todo lo que da.

Cada vez más escuchamos cómo se están derritiendo los glaciares y las grandes ciudades costeras como Nueva York, Tokio y Mumbai. Estas ciudades corren el riesgo de quedar bajo el agua al ser azotadas por cada vez más agresivas inundaciones, huracanes y tsunamis.

Sin duda, el cambio climático es una realidad que amenaza a corto plazo con provocar la migración y el desplazamiento humano más grande de la historia. Pero no termina ahí, sí no lo controlamos oportunamente, puede escalar a niveles insospechados, salirse de nuestras manos y finalmente, costarnos la vida. Por eso, la furia y vehemencia de este llamado de la naturaleza puede ser lo suficientemente fuerte, oportuno y elocuente para sacarnos de nuestra indiferencia, motivarnos a actuar y salvar a la humanidad.

Lo primero que tenemos que entender es que YA tenemos a la mano la solución para enfrentar el cambio climático y contener la subida de temperatura a sólo 1.5ºC. Y para ello tenemos que educar e inspirar a la sociedad civil, a los gobiernos e instituciones y a los empresarios para que juntos aprovechemos el lio en el cual nos hemos metido para unirnos, y salir airosos con un mejor modelo económico, social y humano. Uno que sea sustentable a largo plazo. Uno que modele y capitalice los procesos naturales que propician y fomentan la vida.

Uno de los grupos más vocales en este sentido es el Instituto Seasteading (https://www.seasteading.org/), fundado por Patri Friedman, hijo del reconocido escritor y Premio Nobel Milton Friedman y Peter Thiel, que también fue cofundador de PayPal con Elon Musk. Ellos están desarrollando una revolucionaria propuesta para crear cuidad flotantes que abrazan la sustentabilidad al más alto nivel y de paso ofrecer un nuevo orden social más justo, inclusivo y productivo.

Su propuesta de cuidad prevé unidades habitacionales flotantes que cuestan menos que una casa tradicional y que son capaces de resistir los embates de los azotes climáticos más agresivos. Al igual su modelo de cuidad flotante considera la creación de un mico-ecosistema que provee a los habitantes de energía, agua, comida y bienestar.

Por ejemplo, cuentan con sistemas de purificación de agua que transforma el agua salada en agua dulce. Un ejemplo bueno, bonito y barato de esta tecnología es el “Slingshot” creado por el genio Dean Kamen. Este toma el agua salada del mar y hace con ella lo mismo que hace la naturaleza, la calienta, la evapora y la captura antes de que se vuelve a contaminar, transformándola en agua dulce tan limpia que puede ser utilizada para diálisis. Wow.

Otra innovación son las granjas flotantes de algas, que capitalizan la base de la cadena alimenticia. Un mecanismo que no únicamente cultiva uno de los alimentos más nutritivos que existe, sino que de paso, limpia la polución en el mar y genera oxígeno.

Pongamos esto en contexto. Hoy el 70 % del agua dulce se usa para la agricultura. Una granja de algas es un modelo totalmente diferente. Ella no requiere de agua dulce. No requiere de fertilizantes e insecticidas y no hay límite al tamaño que puede crecer. Además, estas granjas son el ambiente perfecto para cultivar pescados, camarones y ostiones. Sobre la tierra corremos el riesgo de agotar el agua que requerimos para vivir y producir alimentos. Dentro del mar, es otro cantar.

Al igual, estas ciudades flotantes están equipadas con múltiples sistemas de generación de energías renovables. Cuando hay sol, se alimentan de la energía solar, y cuando hay mal tiempo, aprovecha el aire, aunado a sistemas mareomotrices que utiliza el movimiento de las mareas para también generar energía y electricidad.

Y como último punto que quiero tratar el día de hoy, es la visión política y social que Peter Thiel y Patri Friedman atribuye a la creación de ciudades flotantes. Ellos dicen que mediante este modelo tenemos la posibilidad de revitalizar la vida sobre la tierra. Señalan que hoy 193 gobiernos mantienen como rehenes a los siete mil millones de ciudadanos del mundo y que ciudades flotantes permitirían a los ciudadanos del mundo agruparse libremente al tener la posibilidad de navegar de una agrupación a otra en búsqueda de equidad, oportunidad y desarrollo. Esto cambiaría para siempre los principios del poder impositivo que hoy operan en el mundo. Ellos dicen que cuando el ciudadano pueda votar con su hogares, esto llevará a los gobiernos a competir por retenerlos, permitiendo el desarrollo de un nuevo modelo económico más justo, productivo y vital.

¿Y tú que opinas de todo esto?

Te invito a opinar y a convertirte en protagonista que impulsa los nuevos modelos que abogan por la coherencia y la sustentabilidad. Sin duda, en ellos existen poderosos motores para la generación de riqueza, al igual que importantes fuentes para la generación de empleo. Y finalmente, nunca hay que olvidar que tenemos la obligación de crear un futuro sustentable para los hijos de nuestros hijos.

Como siempre me despido recordándote que tú eres grande y que la vida, hoy más que nunca, exige tu grandeza.