Imagínate cumplir el sueño de comprar un yate maravilloso. La libertad de navegar, sentir el viento en la cara, disfrutar del mar y compartir momentos inolvidables con quienes amas. ¡Qué maravilla!
Pero entonces comienza la pesadilla. Que nadie raye la cubierta, que los invitados tengan cuidado con los muebles, que la sal no dañe los acabados. Y cuando llega una tormenta, ahí está él, junto con su familia y sus empleados, luchando contra el viento y la lluvia para que su preciado yate no sufra ni un rasguño. ¡Todos convertidos en sirvientes de aquello que compró para disfrutar!
¡Compró un yate para conquistar la libertad y terminó convirtiéndose en su esclavo!
Y no hace falta tener un yate para caer en esta trampa. Puede ser una casa, un automóvil, una colección o cualquier posesión que, poco a poco, comienza a poseernos. Trabajamos para comprarla, seguimos trabajando para mantenerla y terminamos sacrificando nuestra tranquilidad para protegerla.
No hay nada de malo en disfrutar las cosas bellas de la vida. ¡Al contrario! El problema comienza cuando olvidamos que los bienes son instrumentos para nuestro bienestar, no los amos de nuestra existencia.
Hoy te propongo un ejercicio de libertad. Mira a tu alrededor y pregúntate: ¿cuáles de mis posesiones enriquecen verdaderamente mi vida y cuáles me están cobrando más en preocupaciones, tiempo y energía de lo que me ofrecen en satisfacción?
Quizá descubras que la verdadera riqueza no consiste en tener cada vez más cosas, sino en disfrutar plenamente de lo que tienes, sin permitir que te roben la libertad.
Porque el día que tus posesiones comienzan a poseerte, has dejado de ser rico, por mucho que valgan.
Have a great day!
Muy cierto pero más importante Mac, muy realistamente narrado. El yate, la casa de descanso, el auto o autos clásico , exótico o de colección, todo es lo mismo. Si no le das la verdadera dimensión a las cosas y entiendes que eso no te define, terminan poseyéndote.
Rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita…
gracias interesante punto de vista, hare el ejercicio
Me recuerdo otra historia de un yate: di de Granma que compraron una bola idealistas cubanos lidereados por René Picard para sacar a un dictador de Cuba, Batista, y pronto el liberador se convirtió en un autócrata mayor, René se reveló y terminó en la cárcel. Viva la libertad.
Bajemos a nivel del coche, cuantos coches cambia una persona de 60 años, de que sirvió cuidar y ser esclavo del coche que tenía a los 22 años, el primer coche lo cuidas, lavas, no dejas que lo maneje nadie, no caes en baches, estacionado lejos donde no le den portazos, razonable para tu primer coche.
Debes de cuidarlo pero no exagerar, solo así no serás esclavo o se volverá una pesadilla.
Un hermano era así con todos sus coches, nos tiraba rollos de por qué nadie lo podía manejar, y por qué lo cuidaba tanto, casi de colección sin serlo.
Un día lo asaltan y se lo roban, no dejamos de molerlo los hermanos diciéndole que si le explico a los ladrones todas las chucherías o cosas especiales que tenía y que debía cuidar, y se enojaba, siempre le dije que aún quedándose el coche o coches que no le robaron de qué sirvió exagerar, manejo más, se preocupó más, los sufrió, y al final los cambió.
No es solo el yate, es el coche, el celular, mi computadora, mi cama mi ropa (no la interior).
Nada material debe preocuparnos y todo lo material deberíamos poder soltar y recibir con facilidad.