Hay cosas que haces extraordinariamente bien.
Y otras que probablemente nunca harás igual.
Qué bueno.
El error es creer que para llevar una gran idea al mundo tienes que saber hacerlo todo.
No necesitas convertirte en un gran programador, financiero, vendedor, diseñador o administrador.
Necesitas encontrar al mejor que puedas en aquello que hace falta.
Y, si tienes suerte, descubrirás algo todavía mejor:
alguien que ama hacer lo que tú detestas.
Lo que a ti te drena, a otro lo enciende. Donde tú batallas, otro fluye. Aquello que postergas durante semanas, alguien más podría hacerlo feliz durante horas.
Ahí comienza la magia.
Porque las grandes cosas rara vez son un solo de violín.
Son una orquesta.
Tu trabajo no es tocar todos los instrumentos. Es reunir talento extraordinario, compartir una visión y lograr que cada quien pueda dar lo mejor de sí.
Mira hoy aquello que quieres construir y pregúntate:
¿Quién en el mundo sabe hacer extraordinariamente bien lo que aquí nos falta?
Búscalo. Invítalo. Déjalo brillar.
Porque cuando reúnes a las personas correctas alrededor de una gran idea, no solamente sumas talento.
Lo multiplicas.
Y esa combinación puede convertirse en el motor que transforme una pequeña idea en algo extraordinario.
Tú pon la visión.
Construye el equipo.
Enciende los motores.
Y descubre hasta dónde pueden llegar juntos.
Ten un gran día.