Hoy quiero invitarte a acompañarme a un pequeño viaje a descubrir juntos el poder mágico de las palabras.

Siempre me han fascinado las palabras. Me pregunto: ¿Cómo surge el lenguaje? ¿Y si las palabras son simples sonidos o si son el reflejo de algo más profundo y trascendente?

Después de años de observación he llegado a concluir que las palabras son sabias, que tienen vida propia y que por falta de una mejor descripción, son mágicas.

Las palabras tienen alma. Nacen de y viven en la conciencia universal. Ese espacio inteligente del cual todo surge y al cual todo regresa. Un espacio creativo que responde al pensamiento y transforma en realidad aquello que se le invoca.

Piensa que cada idea que albergas y cada palabra que pronuncias cobra vida. Se encapsula y se lanza al espacio divino de inteligencia creativa, de la cual todo viene y a la cual todo regresa, y ésta interpreta cada pensamiento y palabra cómo súplica y oración. Ahora, imagínate que ésta escucha atentamente y transformando cada petición que le hacemos en una nueva realidad, para bien o para mal.

Permíteme ponerlo en contexto. ¿Has visto a gente que dice, “hay viene la temporada de lluvia, me voy a enfermar, me voy a enfermar, me voy a enfermar.”? Y ¿qué sucede? ¡Se enferma!

U otro que empieza duro y dale “Me van a correr, me van a correr, me van a correr.” Y ¿qué sucede? ¡Lo corren!

Pero aquí está la magia del entender el poder de las palabras. Hay otro que dice “voy a tener una vida llena de amor, salud y dinero.” Y qué pasa. ¡Convoca y construye una vida en la cual le gusta vivir!

Insisto, al universo no le importa lo que le pidas. Está para servir. Por lo tanto, pide cosas buenas.

Y mucho cuidado con maldecir. Ese dardo envenenado se te regresará a una velocidad vertiginosa y atravesará tu consciencia y se incrustará en tu alma, envenenando tu corazón.

Entrénate a ver el vaso medio lleno. A ser una persona agradecida y la vida te devolverá 10 a uno la bendición que percibes.

En conclusión, te invito a hacer el experimento tú mismo. Observa la manifestación de la vida a tu alrededor en función a tus palabras y pensamientos. Observa que sucede cuando maldices a una persona o situación. Como las fuerzas oscuras del universo se conjuran y se manifiestan como furia, dolor y destrucción. Como la gente se te aleja y los lazos humanos se disuelven.

Ahora, has lo mismo con la bendición. Bendice a una persona o situación. Observa como el espacio se ilumina y la gente se te acerca y te sonríe.

Esta es tu vida, este es tu momento, haz que valga la pena. ¡Cuida y cultiva tus palabras y pensamientos!

Bueno, con eso concluyo este ensayo. Y como siempre te recuerdo que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza. Te mando un fuerte abrazo.