Mensaje de amor a nuestro hijo a los 13 de su partida

Hace 13 años te nos adelantaste Big Boy, we love you and we thank you

Es el alba del 16 de febrero 2006. Un viento impetuoso invade el cuarto de hospital y con fuerza azota la puerta de la habitación. Es el alma de Big Boy que se transmuta.

Más adelante una enfermera del hospital dirá que se asomó por la ventana y que lo vio pasar como pasajero en un auto, mirando por la ventana rozagante, despidiéndose alegremente.

Mi querido hijo Mac, ya son 13 años que te nos adelantaste. ¡13 años! Dios mío, como pasa el tiempo. Hoy tendrías 34… Y sin embargo, para todos los que te amamos es como si fue ayer… te llevamos en el corazón, en el ADN.

Permíteme hoy agradecerte una vez más tu breve, pero transcendente transcurso por la tierra.

Hay filosofías que creen en el karma y en la reencarnación y dicen que son los hijos que escogen a sus padres. A veces me conforto con este pensamiento cuando pienso en tu vida fugaz. Y cómo tu vida y tu muerte han dejado profundamente marcados a todas los que has tocado.

En mi caso, fuiste mi gran mentor. El gran maestro que me enseñó el sentido profundo de la vida, la trascendencia y el amor.

Hoy, gracias a ti, he aprendido el sentido profundo de la vida y del amor y que a través de él, percibo tanto dolor inútil en el mundo que deseo aliviar.

A la mejor entendemos mal el gran sentido cósmico de la vida y la muerte. A la mejor estamos atrapados en nuestro pequeño ego que nos hace ver el mundo como un lugar hostil de carencia y dolor. Y que si ponemos de cabeza este pensamiento y nos arrojamos en los brazos de Dios, y confiamos en la fuerza del amor, podemos ver otro lado mucho más amable, bello y humano.

Imagínate por un instante que vivimos en un universo inteligente, fincado en el principio del amor. Y que la vida es una gran escuela de aprendizaje, a la cual venimos a aprender a amar y a través del amor, depurarnos.

Imagínate que Mac nos escogió como sus padres, al igual que escogió a cada uno de sus amigos y amigas. Y al igual que conmigo, que fue mi gran maestro, también lo fue para todas las otras personas que tocó su vida y les enseño con su muerte una profunda lección de amor.

A la mejor entendemos todo mal el dolor. A la mejor el dolor, ese dolor desgarrador, conlleva en si el sentido profundo del amor. A la mejor ese dolor purifica nuestra alma y nos pone en el “fast track” del crecimiento humano y espiritual.

A la mejor la corta vida de Mac, no fue corta, sino exacta. Que su propósito de instruir en el sentido profundo del amor se cumplió al pie de la letra.

Yo, te agradezco tu paso por la tierra. Me regocijo en tu profunda inteligencia y desbordante talento. Pero sobre todo te agradezco el privilegio que me diste de ser tu padre y de poder acompañarte en tu proceso de muerte y enseñarme el principio y el fin del amor: la compasión. De que estamos aquí para servir, no para servirnos y que es en ese servir que nuestra vida cobra sentido, profundidad y belleza.

Hoy, gracias a ti, soy un mejor ser humano.

Gracias Big Boy. Si la finalidad de la vida es dar, entonces tu vida fue grande… inmensa. Porque a través de tu lección de amor te ha multiplicado y te sigue multiplicando para hacer un mundo más bello, profundo y real.

Descansa en paz. ¡Tu vida valió la pena!

Love Dad