Manifiesto Asume tu grandeza

Anoche me comentó mi querida Tía Anna que ella se había dado a la tarea de preguntar entre sus conocidos qué significaba para ellos “la grandeza humana” y le extrañó que un gran número respondió que tenía que ver con el alabo social. Por lo tanto, me pidió que compartiera a través de mi blog lo que significa para mí este concepto tan cercano a mi corazón.

Para mí la grandeza humana tiene más que ver más con la persona, que con el alabo social. Parte del forjarse a sí mismo y desarrollar aquello que nos hace dignos, bellos y valiosos. Tiene que ver con características que enarbolan la mejor parte de nuestra especie. El raciocinio, la imaginación y sobre todo la capacidad de compasión.

Mi llamado a cada uno de nosotros a “asumir nuestra grandeza” tiene que ver con un urgente reclamo, de una agenda pendiente. Cuando la naturaleza nos dio la capacidad de transformar al mundo para bien y para mal, nos dotó con unas neuronas en la corteza cerebral, que se conocen como neuronas espejo. Estas nos permiten sentir lo que la otra creatura está sintiendo. Y es en ellas que radica el sentido más profundo de nuestra humanidad.

La providencia, Dios, la madre naturaleza, como la quieras llamar, al dotarnos con la capacidad de crear y destruir, nos inculcó con ello un sentido profundo de trascendencia. Y esta dentro de esta capacidad de dar, amar y preservar que existe nuestra humanidad y grandeza.

Mi visión, motivación y vocación es inspirar, instruir y trascender a través de ayudar a personas, empresas y gobiernos asumir su grandeza. Creo firmemente que la creación no ha concluido y que somos cocreadores con Dios. Sobre nosotros recae la más grande responsabilidad y la misión más profunda: trascender dejando para nuestros hijos y nietos un mundo mejor que el que nos fue entregado por nuestros padres y con ello, cumplir el sentido profundo de nuestras vidas, que conlleva a la conquista de la auténtica felicidad.

Felicidad… que palabra tan trillada. Todos la quieren, pero pocos realmente la saben alcanzar.

La conquista de la felicidad se alcanza a través del desarrollo del cuerpo, de la mente y del espíritu. Implica trabajo consciente, constante y relevante. Nos llama a empujarnos fuera de nuestra zona de confort y probar cada día los límites de nuestra capacidad para crecer, crecer y crecer.

Cuándo actuamos con grandeza, cuando damos más de lo que tomamos, el universo inteligente nos acoge y recompensa diez a uno nuestra sensatez, colmándonos de amor, salud y dinero para poder proseguir en nuestra obra sagrada de la cocreación.

Estamos aquí para servir, no para servirnos y está en el servicio la auténtica grandeza que conduce a la trascendencia y a la felicidad.

Entonces, en conclusión, te convoco a ser todo lo puedes y debes ser.

Este es tu momento, esta es tu vida, haz que valga la pena. Asume tu grandeza y trasciende YA.