Hoy quiero analizar contigo una de las preguntas más candentes en el ámbito de la futurología, la singularidad. El momento en el cual la tecnología y la biología se funden y crean una simbiosis perfecta entre el hombre y la máquina.

¿Será posible?

Existen dos bandos.

El primero, caracterizado por el científico futurólogo Ray Kurzweil, dice que debido al fenómeno exponencial de la ley de Moore, la tecnología llegará en 2045 a tener la potencia para reproducir neurona por neurona un cerebro humano y poder transferirlo a un nuevo cuerpo regenerable que literalmente nos permitirá vivir para siempre.

El fundamento de esta idea, que comparten muchos científicos, es que vivimos en un mundo material y que por ello la unión del ser humano y de la máquina, es el próximo paso lógico en la evolución.

El segundo bando, caracterizado por sicólogos futurólogos como Steven Pinker, dice que la singularidad nunca se dará, porque no se puede capturar la esencia fundamental de la mente.

En el fondo, la pregunta es si vivimos en un universo compuesto simplemente de materia manipulable, o si existe una inteligencia universal que va más allá del individuo. Aquello que a lo largo de los siglos se ha denominado el alma.

Después de mucha reflexión sobre este tema, yo creo que la inteligencia artificial específica, que hoy tenemos, evolucionará a un tipo de inteligencia artificial general que nos permitirá impulsar la vida humana a niveles inimaginables. Esta nos permitirá desdoblar nuestra capacidad cognitiva y mejorar en forma exponencial nuestra salud.

Donde no creo que llegaremos, es a la perfecta singularidad. Al mirar alrededor veo fenómenos que no me puedo explicar como el resultado de una inteligencia mecánica y lineal. Por ejemplo, veo a las hormigas y el tamaño del cerebro de una de estas criaturas y se me hace imposible concluir, que esa criatura sea capaz de crear la compleja estructura un hormiguero. O pienso en las mariposas monarcas que vuelan cada año de Canadá a México y tampoco veo en su cerebro el raciocinio para poder realizar semejante hazaña.

Todo eso me lleva a pensar que existe un tipo de inteligencia colectiva que opera en otro plano y que, por más inteligentes que convirtamos a las máquinas, esta no se podrá secuenciar.

Y tú ¿qué crees?

Seguimos el diálogo.