El sábado 11 de mayo 2019, asesinan en Salamanca, Guanajuato, a Don Gilberto Muñoz Mosqueda. Un líder sindical que abogaba por la productividad y creó en base al ejemplo y la tenacidad un sindicato ejemplar.

Descansa en paz mi querido amigo. Tu vida valió la pena.

Me acuerdo cuando me buscaste y me convocaste a tu oficina. Me extraño que un líder sindical me quería ver. Sentía que yo no tenía nada que hacer ahí.

Todavía me acuerdo cuando estaba frente a ti por primera vez. Tú veías en mi rostro esa gran incredulidad. Y como, con tu característico buen humor y humanidad, me empujas atreves del escritor un boleto de avión y me dices, “Vete a Altamira. Habla con quien tú quieras. Por ejemplo ve y habla con los directores de las empresas petroquímicas, habla con los empleados, con el sindicato… con quien tú quieras, y después regresa aquí y hablamos.”

Wow. Que invitación TAN inusual.

Yo tenía la idea que TODOS los sindicatos eran opacos, manipuladores y corruptos. Y aquí, este líder sindical, me estaba convocando a un ejercicio de transparencia. Estaba intrigado. Fui a Altamira.

Me acuerdo la entrevista con el Director de BASF, la empresa química más grande del mundo, que me dice, “a, Don Gilberto Muñoz Mosqueda, lo queremos mucho. Hace unos años nos propuso integrar equipo de trabajadores autodirigidos, con enfoque a mejorar cada vez más la productividad y que los incrementos salariales se dieran, precisamente, en función de la productividad generada. Me encantó la idea y acepté su propuesta.

“Hoy estos equipos son una verdadera joya de nuestra empresa. E incluso, hemos exportado el modelo a otras partes del mundo, con gran éxito. Lo que es más, gracias a esta filosofía de ganar-ganar, resolvemos las negociaciones sindicales anuales en cinco minutos, porque los dos estamos mirando en la misma dirección”.

También fui a SABIC en Altamira, que forma parte de la empresa química más importante del medio oriente. Ahí hablé con el director de Recursos Humanos. Y él me dice, “Me encanta la filosofía de formación que imparte el Sindicato. Preparan a trabajadores profesionales, honestos y tenaces. Hoy, los trabajadores del sindicato son nuestro principal semillero de talento. Simplemente este año hemos promovido a ocho de ellos, a la nómina de confidencia.”

Y que te puedo decir de los trabajadores, Don Gilberto por aquí, Don Gilberto por allá: “Gracias a él me he superado.”, “Gracias a él mis hijos están en la Universidad.” “Él estuvo ahí para mí, en el momento más crítico de mi vida.” …y podría seguir con miles de testimonios más, que tocaron mi mente y mi corazón.

Estaba intrigado. ¿Quién era este personaje, que había instituido un modelo sindical transparente, progresistas y democrático en nuestro país, del cual no se hablaba con bombo y platillo en los medios de comunicación?

Regreso a México. Me reuní con él y le digo “Don Gilberto, admiro lo que ha hecho. ¿Qué puedo yo hacer por usted?” Y ahí inicia una bella amistad. A lo largo de los últimos años él me permitió acompañarlos al evento anual de formación, que hacen en Guanajuato durante El Festival Cervantino. Me permitió ayudarle con la celebración del aniversario del Sindicato en Bellas Artes. Al igual que me hizo el favor de escribir un capítulo sobre “sindicalismo visionario” para nuestro libro, “Porqué México Sí.”

La última vez que lo vi fue hace un par de semanas en Celaya, Guanajuato, cuando me invitó a dar una conferencia para la celebración de los 20 años de la escuela de formación de Brigadas de Emergencia de la Industria Petroquímica. Una escuela que no sólo forma brigadistas, sino verdaderos líderes con un espíritu de servicio inquebrantable.

Su asesinato me ha dejado pasmado. Han robado a México de uno de sus líderes más valiosos. Una ser que vino desde abajo y que gracias a su visión y tenacidad ayudó al gremio petroquímico volverse un modelo de productividad a seguir. Y que gracias a su ejemplo y sentido humano, ayudó a miles de compañeros crecer a ser más de lo que jamas se hubiesen imaginado poder ser.

Buscando como encontrarle un poco de luz a este momento tan oscuro, espero que su muerte inoportuna sirva para dar a conocer la importante labor que él y su equipo han realizado, y que este acto detestable sea un detonador para impulsar en México un sindicalismo enfocado a la productividad, que hoy requiere nuestro país.

Mi querido Don Gilberto, doy gracias a Dios por haberme permitido ser tu amigo.
Te vamos a extrañar. Descansa en paz