Hoy quiero hablar de la vida y la muerte e invitarte a abrazar la muerte como una parte central de una vida plena, consciente y feliz.

Permíteme empezar con un relato de Laurie Anderson, la esposa del finado rockero Lou Reed, que explica cómo él, afrontó la muerte.

“Como meditadores, nos habíamos preparado para esto… sabíamos dirigir nuestra energía vital. Por ejemplo, sabíamos transportar la energía del plexo solar a nuestro corazón y de ahí hacerla subir y salir por arriba de la cabeza. 

“Lou, al dar la bienvenida a la muerte, estaba haciendo este ritual. Nunca he visto una expresión tan llena de asombro como la que él tenía mientras moría. Estaba con sus ojos totalmente abiertos, mientras que con sus manos hacía las 21 formas del fluido del agua del Taichí.” 

Ella continúa, “aquí estaba yo, sosteniendo en mis brazos a la persona a la que más amaba en el mundo, hablándole dulcemente mientras moría. Y poco a poco se fue apagando, hasta que su corazón dejó de latir. 

“Me había tocado caminar con él hasta el final, y este momento de la vida… tan hermoso, doloroso y deslumbrante… fue insuperable.” 

Wow. 

Imagínate una muerte así. Sin drama. Llena de amor, en la cual el que se va y el que se queda, están serenos, agradecidos y en paz.

Aquí hay una lección y una sugerencia que me gustaría compartir contigo.

Primero, la lección. Aprende a meditar y a cultivar la atención plena. Esto enriquecerá tu vida ayudándote a estar presente, realmente presente, en los momentos más importantes de tu vida… incluso en el de transición.

Segundo, la sugerencia. Existe un movimiento creado por Michael Hebb, en el cual han participado más de cien mil personas, que se llama “Let’s talk about death over dinner” (Cenemos y hablemos sobre la muerte). La finalidad es convocar a una cena entre amigos, desconocidos o familiares y que el objetivo del encuentro sea hablar del tema, que muchos consideran tabú, la muerte. Un tema central a la vida y que al hablar de él generamos conexión, complicidad y sanación.

Pero hay otras razones de peso para abordar este tema. El 80 % de la gente dice que quiere morir en casa, sin embargo, menos del 20 % lo logra. También se ha encontrado que un gran numero de personas dejan a sus familias en la banca rota, debido a ser sometidas por los hospitales, a los sistemas de prolongación extrema de vida, que cuestan una fortuna. 

Uno se pregunta, qué hubiese dicho el finado, estando en pleno uso de sus facultades, ¿Sí, conéctenme a las máquinas, aunque no esté consciente, o NO NO, NO, NO, NO déjeme morir en paz.

Algo similar sucede con las funerarias. Ante el momento de dolor, es fácil convencer al que está en duelo a incurrir en fuertes gastos intrascendentes.

Entonces, ¿qué hacer? ¡Provoca una cena para hablar de cómo queremos afrontar nuestra muerte! Si te sientes inseguro de abrir la conversación con tu familia, entonces ensaya con algunos amigos o compañeros. Prepara un pequeño temario para no perder el hilo. Por ejemplo, pueden empezar cada uno compartiendo el recuerdo de un ser querido, y después tocar temas como, ¿si quieren donar sus órganos? ¿Qué tipo de ceremonia les gustaría? ¿Quieren someterse a sistema de prolongación extrema de vida? ¿Han pensado bien los pormenores de su herencia y si vale la pena dejar por escrito, ante notario público, este tipo de desiciones que en este momento se están discutiendo? 

Pero aún más importante, este tipo de cena nos abre la puerta para hablar de la vida que queremos llevar hasta nuestra muerte. Y hacernos preguntas importantes. Por ejemplo, como nos queremos sentir en el lecho de muerte. ¿Cómo el rockero Lou Reed o como un deshecho humano? 

Sin duda, temas importantes. Y te puedo asegurar que durante esta cena los participantes no van a estar revisando su Instagram y Facebook. Jajajajaja. 

En conclusión, la única cita que todos tenemos en común, es la cita con la muerte. Preparémonos para ella con inteligencia, amor y alegría. Abramos la conversación. Evitemos el dolor inútil. 

Para más información sobre cómo preparar está difícil conversación, te recomiendo el nuevo libro de Michael Hebb, “Let’s talk about death over dinner”.

Hasta el próximo comentario.