Para entender el mundo en el que vivimos y futuro de la humanidad es importante entender la innovación tecnológica, y como ha impactado en el desarrollo del cerebro y en el consumo y en el aprovechamiento de energía a nuestro alrededor.

Por lo tanto, te invita a acompañarme a un pequeño viaje a través de nuestra historia y ver cómo el consumo de energía nos define, nos ilustra y nos impulsa.

Al nivel más básico el ser humano es un reactor eléctrico que genera en promedio de 100 vatios de energía constante. O sea, la energía que produce un buen foco encandecente. Con esta energía opera el cerebro, los músculos, y los diferentes sistemas vitales como el digestivo, el límbico y el circulatorio.

A lo largo de miles de millones de años de evolución nuestra realidad y limitante, era cómo aprovechar al máximo esos 100 vatios de energía para sobrevivir y prosperar.

Luego hace 100 mil años llega la primera transformación tecnológica humana, el dominio del fuego y la invención del lenguaje y con ella nuestro primer desdoblamiento hacia la transformación exponencial. Resulta que ahora, con el fuego podemos transformar el alimento y extraerle más y más calorías, y gracias a ello crecer y crecer el tamaño de nuestro cerebro.

Específicamente, en la mayoría de las criaturas el consumo de energía del cerebro es ligeramente mayor a su peso. Sin embargo, en los humanos no es así. A lo largo de los últimos 100 mil años, y sobre todo en la época más recientemente, esta proporción ha evolucionado muchísimo. Hoy el cerebro humano representa el 2 % del peso corporal, pero consume el 20 % de su energía. Wow.

El otro fenómeno que impulsa el crecimiento de nuestro cerebro es el desarrollo del lenguaje. Este nos permite comunicarnos en forma mucho más eficiente con nuestros compañeros, al igual que nos da la capacidad de empezar a pensar en forma abstracta. Esto impulsa la formación de más y más sinapsis y el desarrollo de la neocorteza.

Después, hace 10 mil año, cuando apenas somos 4 millones de seres humanos, viene la segunda transformación tecnológica con la invención de la agricultura y la creación de la cuidad. Nace la división de labores y la especialización laboral. Esto fomenta el intercambio y la colaboración. Y empezamos a contarnos historias que conforman los cimientos de la sociedad humana.

Ahora, hace 5 mil años viene la tercera transformación tecnológica con la invención de la escritura. Por primera vez en la historia de la humanidad las ideas pueden vivir fuera de nuestra cabeza. Y con ello nace la creación de la cuidad estado, las leyes, los códices religiosos, las empresas, la literatura, el arte y la educación. Continúa el desdoblamiento cerebral.

En esta época también nace la invención de la rueda, al igual que la creación de la moneda. Ambos impulsan el comercio, los viajes y el acercamiento de las diferentes culturas y de la humanidad.

Más adelante vemos la invención de la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad y la definición del método científico. Empezamos a crear energía que nos permite desdoblarnos fuera del cuerpo. Ya no estamos limitados a nuestros 100 vatios internos, sino que ahora empezamos a utilizar todo tipo energía externa para transformar el entorno para volvernos cada vez más fuertes, inteligentes y capaces.

Y con la invención de la computadora nace la cuarta transformación tecnológica. Una transformación que está redefiniendo lo que significa ser humano.

Con la introducción de la computación neuronal, la nube y el Internet de las cosas, el creciendo se acelera. Ahora, estamos montados sobre un fenómeno exponencial que duplicación el poder tecnológico cada 18 meses, lo cual nos llevará a capturar y poder usar niveles de energía sin precedentes.

Hace 100 mil años, con el dominio del fuego y la invención del lenguaje iniciamos la transformación de nuestro pequeño cerebro a uno inmenso que consume hoy el 20% de la energía corporal. Con la segunda y tercera transformación le añadimos cientos de vatios más de energía con la invención de herramientas, autos y aviones. Llegando hasta los cohetes espaciales que nos inyectaron suficiente energía para llevarnos hasta la luna. De pronto nuestros 100 vatios se transformaron en 1,000. Luego en 10,000 y apenas empieza.

En conclusión. Hemos aprendido a desdoblar nuestra energía y con ello convertirnos en las criaturas más poderosas del planeta. Y quiero enfatizar una vez más, que con gran poder viene gran responsabilidad. Estamos ante un momento histórico en el cual podemos construir un mundo libre de pobreza, hambruna y enfermedad. Unámonos para utilizar esta energía para bien y no para mal. ¿Te apuntas?

Hasta el próximo comentario.

Nota: si te interesa este tema te recomiendo el libro “The Fourth Age: Smart Robots, Conscious Computers, and the Future of Humanity” de Byron Reese.