Hace unos años coedité el libro “Porqué México Sí”. Hoy quiero proponer una solución al encono en el cual se encuentra el país que denomino “Cómo México Sí”.

Chairos contra fifis. Buenos contra malos. Empresarios contra gobierno. Gobierno contra empresarios. ¡Basta! Como decía Mahatma Gandhi “ojo por ojo y todos terminamos ciegos”.

Desde mi óptica, la solución al encono, está en nuestras manos, los empresario y la sociedad civil organizada. Es vital actuar y actuar pronto.

Busquemos coincidencia. Pongámonos en el lugar de la otra parte. Preguntémonos, qué es importante para el Presidente López Obrador, que también es importante para nosotros. Trabajemos sobre ellas y vayamos generando, un paso a la vez, una plataforma sobre la cual fincar una relación de respeto, colaboración y confianza.

Yo veo dos áreas de coincidencia que permitirán impulsar a México y convertirlo en el país de primer mundo que todos añoramos: enfrentar la corrupción y disminuir la hiriente pobreza. Porque México no puede alcanzar el lugar que le corresponde en el mundo con estos lastres que detienen nuestro desarrollo, nos conviene a TODOS solucionarlos.

Hay que ser empáticos y entender a nuestro interlocutor. Pongámonos un momento del lado del Presidente López Obrador e intentemos ver el mundo a través de sus ojos.

Él nace en Tabasco, uno de 10 estado más pobre del país, que de acuerdo con el Inegi, en el 2017 era el estado más corrupto de la nación.

Por lo tanto, su cosmovisión desde niño, ha sido ver un mundo polarizado por la pobreza y la corrupción, que ahora como Presidente, desea transformar.

El asunto, es que él no puede solo. Y aunque algunos de los mensajes que manda y algunas de las acciones que ha tomado está alienado a muchos capitanes de la industria e integrantes de la sociedad civil organizada, hay que asumir nuestra grandeza y comportarnos como adultos.

Una postura propositiva de los empresarios es vital para el país. Seamos maduros, no caigamos en la actitud infantil de la revancha. Por lo tanto, yo propongo, si queremos tener un México viable y próspero, ayudémosle.

Hablemos de la pobreza. Aventarle dinero a través de programas asistenciales de gobierno y de programas sociales de las grandes fundaciones empresariales, a mi forma de ver, no es la solución. La única y verdadera solución radica en la productividad y en el desarrollo de los mercados locales.

La gran mayoría de los pobres, no son pobres ni por tontos, ni por flojos. Vemos a esos mismos mexicanos atravesar la frontera norte y volverse en una poderosa fuerza laboral. El gran problema en México es la falta de formación, infraestructura y oportunidad. Y ese es un problema que como sociedad unida con el gobierno podemos resolver.

Imagínate, si nos ponemos a cooperar a crear una cruzada a favor de la productividad y el desarrollo de la economía local. Nosotros los empresarios, aunados a la sociedad civil organizada, podemos y debemos volvernos en el gran aleado del Presidente y ayudarle a realizar su sueño de un México más equitativo, próspero y feliz.

Los programas asistenciales del gobierno tiene una capacidad limitada para acabar con la pobreza. Sin embargo, los empresarios aunados a la sociedad civil organizada, tenemos la capacidad de complementarlos y fomentar, desarrollar e impulsar la economía local, en las zonas más pobres del país. Todo lo que hay que hacer es modificar nuestros paradigmas.

Déjame darte un ejemplo. Imagínate que los bancos cambian de paradigma. En vez de prestar dinero, se abocan a desarrollar productividad. Ahora, se visualizan como un catalizador y multiplicador de riqueza. Estudian la vocación de la región. Hacen un plan de desarrollo y enlistan en su plan a todas las grandes fuerzas económicas de la nación para ayudar. Su finalidad ya no es simplemente prestar dinero y cobrar intereses, sino ser un multiplicador de crecimiento a través del desarrollo regional.

Ahora su función es generar un ganar-ganar-ganar. Este consiste en brindarles a los pobladores de la región los recursos y habilidades básicas que permita un desarrollo próspero. Incluye formación técnica de cómo capitalizar la tecnología de punta, conocimientos estrategia de negocios de cómo insertarse en la economía local, nacional y mundial y formación en valores que les ayudará ser más equilibrados, productivos y socialmente responsables. Como decía Shakespeare, “cuando sube la marea, suben todos los barcos”.

Imagínate que como prueba de concepto lanzamos a través de los bancos el proyecto “me late chocolate”. Como sabes, la comida nos conecta y el chocolate es un producto icónico con profundas raices mexicanas. El objetivo del proyecto sería revolucionar la industria del cacao en Tabasco, y mostrar cómo un esfuerzo consolidado puede reducir la pobreza al desarrollar el mercado local. Por cierto, Tabasco es el primer productor de cacao del país, y los hijos de Lopez Obrador han abierto una fabrica de chocolates ahí.

Dos de los grandes problemas que tienen las comunidades rurales son que no poseen la tecnología para producir a gran escala, con la calidad necesaria para volverse un producto de alto valor agregado, ni el acceso a los mercados nacionales e internacionales.

Entonces, el caminito de las piedras para el promotor sería versarse en la tecnología de punta, tanto para la producción del cacao como para la comercialización de chocolate, e iniciar una campaña nacional de apoyo a la industria tabasqueña.

Empezar por los grandes empresarios que tienen fundaciones y convencerlos a que en vez de donar dinero a causas nobles, que se parece a los subsidios que da el gobierno, ahora, su función será que aprovechen y aporten su conocimiento e infraestructura para ayudar a darle salida al chocolate de la región. Si están metidos en el transporte, que apoyen con transporte. Si están metidos en logística que apoyen con logística. Si están metidos en el comercio que ayuden dándole salida a los productos. Si están metidos en educación que ayuden en la educación. Si están metidos en sistemas de inteligencia artificial y predicción de clima, entonces que ayuden con eso. Se trata de integrar una cadena de valor que dé sustento a la transformación de México.

Hoy, la tecnología de punta puede ser el gran aleado de la equidad. Con impresoras 3D, personas con una formación muy sencilla pueden sacar moldes super atractivos para fabricar chocolates con un gran diseño personalizado. Chocolates con formas creativas, que incluyen logos y mensajes motivacionales.

Imagínate que se creara una cruzada nacional donde los comercios y las empresas de servicio obsequian a sus clientes, como muestra de agradecimiento y solidaridad, un pequeño chocolate después de cada transacción. En la envoltura de cada chocolate especifican que ellos formaban parte de la cruzada nacional por un México más próspero, incluyente y feliz y que les invitaría a pasar al sitio de internet para que ellos también se adhirieran a la campaña.

Y esto es simplemente el principio. La colaboración es la base de una sociedad fuerte, dinámica y con futuro. El fortalecimiento de la economía local a través de la educación técnica y cívica, aunada al acceso al capital y con un fuerte respaldo de la sociedad organizada, que ayuda a darle salida a sus productos, llevará a México al próximo nivel.

Está en nuestras manos decidir el México en el cual queremos vivir. Un México arrogante que fomenta la revancha y el perder-perder-perder. O un México unido que busca tender puentes que fomenten el crecimiento económico y el bienestar de todos los mexicanos.

Finalmente, no dudo que si ayudamos al Presidente a ser exitoso acortando la brecha de la desigualdad, lo cual le ayudará a pasar a la historia como un gran transformador, él nos verá a nosotros, los empresarios, y a la sociedad civil organizada, con mayor apego y confianza. Y esto tenderá el puente de la reciprocidad para que él tome en cuenta nuestras cosmovisiones y necesidades, como son impulsar a los niveles más altos la logística, la infraestructura y la promoción, que requerimos para construir el México global de primer mundo que envisionamos.

Este es el momento de México. Unamos fuerzas a través de las cámaras y las asociaciones. Revisitemos nuestros programas sociales y seamos nosotros los que desbloqueemos el encono en el cual nos encontramos. México es grande, y nosotros las mexicanas y los mexicanos lo somos mucho más.

Como siempre me despido de ti recordándote que tú eres grande y que México exige tu grandeza. Adelante.

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