3800 millones de años de evolución han creado un código de sobrevivencia en nuestra mente que sirvió bien a nuestros antepasados, pero que hoy, nos está fregando la vida.

El secreto de la salud y de la felicidad radica en saber jaquear el código de estrés y liberarnos de 3800 millones de años de manipulación.

Por lo tanto, en este ensayo quiero compartir contigo una poderosa técnica para ayudarte a adquirir resiliencia emocional a través de la respiración consciente y controlada.

La técnica puede aparentar demasiado sencilla. Pero no te dejes engañar. Es judo mental. Y nos provee de la herramienta más poderosa del mundo para librar la batalla más importante de la vida: conquistar nuestra felicidad.

Pongamos la respiración en contexto. Es la alfa y la omega de la vida. ¿Qué es lo primero que hacemos al ser lanzando del vientre materno? ¡Tomar una profundísima inhalación! ¿Y que lo último que hacemos al despedirnos de este mundo? ¡Entregar el alma con un sentido suspiro de exhalación!

Aprender a inhalar y exhalar correctamente encierra el secreto del control mental y de una vida plena, productiva y la felicidad.

La respiración es mucho más que simplemente inhalar y exhalar. Detrás de cada inhalación y exhalación hay un mundo de información que se transmite a la mente y que dispara una serie de acciones en el cuerpo.

Por ejemplo, piensa que sucede cuando te ta miedo. Se te traba la respiración. ¿Verdad? Y con el simple hecho de que se te trabe se encadena una serie de reacciones en el cuerpo, que si no las sabemos controlar, afectan seriamente nuestra salud y felicidad.

Específicamente, al detener la respiración el cuerpo dispara un mensaje de alerta a la amígdala, (la parte más antigua de nuestro cerebro, también se conoce como la cede de la mente reptil). Esta a su vez manda la señal de socorro a las glándulas suprarrenales para que segreguen cortisol, el neurotransmisor que provoca la reacción del estrés en el cuerpo, desencadenando una serie acciones que están diseñadas para ayudarnos a sobrevivir.

Pon atención a los efectos desastrosos para nuestra salud que provoca el disparo de estrés fuera de lugar.

Empieza por aumentar nuestra presión sanguínea mandando más sangre a los brazos y piernas por si hay que pelear o huir. Desconecta aquellos sistemas que consumen mucha energía y que la mente considera que no son vitales ante una emergencia de “vida o muerte”, como es el sistema inmunológico y nuestros sistemas de generación de hormonas sexuales y de crecimiento. Finalmente, aumenta el azúcar en la sangre, previendo que si sufrimos una agresión física, como una mordida o zarpazo, el aumento de azúcar en la sangre ayudará a la coagulación, para que no nos desangremos.

Todo esto es maravilloso si el temor es provocado por el asecho de una bestia salvaje que nos quiere comer, pero es nefasto si el temor es generado por el embotellamiento de tránsito que tememos provocará que lleguemos tarde a la reunión.

El sistema de estrés fue creado por la naturaleza para enfrentar grandes emergencias eventuales, no pequeños contratiempos habituales.

El no saber controlar el estrés cotidiano puede afectar seriamente nuestra salud y felicidad. Por ejemplo, la alta presión sanguínea termina por agotar el corazón y nos puede dar un infarto. La supresión del sistema inmunológico nos convierte en presa fácil para todo tipo de infección, al igual que la disminución de generación de hormonas sexuales puede terminar por provocar la disfunción eréctil. Y si eso fuera poco, la alta concentración de azúcar en la sangre puede terminar por generar diabetes. ¡Qué tal!

¿Entonces que hacer? ¡Hay que tomar el tiempo para adquirir la destreza de dominar la respiración!

Cuándo te encuentres en una situación estresante aprende a respirar. No permitas que la mente mande al cuerpo una señal de auxilio. No detengas la respiración, si no mantenla controlada inhalando y exhalando en forma fluida.

En forma muy esquemática, cuándo percibes que se aproxima una situación estresante, toma control. ¡No detengas tu respiración, actívala! inhala contando hasta cinco y exhala contando a cinco también. No pauses entre la inhalación y la exhalación. Mantenla fluida por dos o tres minutos o hasta que te sientas en control de tus emociones.

Lo que es más, al exhalar di ahhhh y permítete bostezar. Esto manda una señal de bienestar y control al cuerpo que abre la mente. De paso disminuye la presión sanguínea, fortalece tu sistema inmunológico y te vuelve más receptivo a los demás.

Bueno, con eso concluyo mi comentario, invitándote a jaquear el estrés al aprender a dominar tu respiración y con ello conquistar tu felicidad.

Nunca olvides que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Inhala sonríe, exhala da gracias. Hasta el próximo comentario.