Hoy quiero hacer una reflexión sobre el libro “Team Human” (Equipo Humano) de Douglas Rushkoff, en el cual hace un llamado a reivindicar nuestra humanidad.

Uno de los capítulos que más me hizo reflexionar fue sobre el origen del capitalismo.

Un poco de historia.

El capitalismo nace en Europa en el Siglo XVI como respuesta al crecimiento de una clase media de comerciantes empoderada a través de la libre asociación y cooperación económica.

Los soldados que van a las cruzadas, ven en los grandes bazares de oriente novedosas prácticas comerciales. Por ejemplo la emisión de notas de intercambio hechas por los mismos comerciantes que impulsan y facilitan el canje de bienes y servicios. A diferencia del dinero moderno, estas notas no generan interés, incluso algunas de ellas, basadas en depósitos de grano, pierden su valor a lo largo del tiempo, y por lo tanto, incentivan el intercambio y el dinamismo de la economía.

Al regresar a sus ciudades de origen algunos soldados se vuelven comerciantes e implantan estas prácticas en sus comunidades. Rápidamente ven como éstas impulsan una nueva economía que les genera una riqueza sin precedentes y la posibilidad de movilidad social.

Esta poderosa generación de valor asusta a la realeza. Ellos hace años no había creado gran valor y este nuevo dinamismo económico lo ven como una seria amenaza, que a toda costa se tiene que reprimir. Por lo tanto, instituyen dos innovaciones:

  1. Para detener la libre asociación y generar una barrera de entrada a la generación de riqueza, constituyen los monopolios colegiados. Un buen ejemplo de esos monopolios es la famosa “Compañía de las Indias” que regula el comercio entre Inglaterra y Estados Unidos. Ahora, la única asociación económica permitida es la que se otorgada por parte Rey a sus amigos por medio de una Carta Real. Y bajo esta nueva estructura económica los emprendedores, bajo pena de muerte, son obligados a convertirse en empleado de los franquiciatarios reales.
  2. La segunda innovación es la institución de los bancos centrales que regulan la emisión de notas de intercambio y el acceso al capital, dando origen a lo que hoy conocemos como el “capitalismo”. Esto transforma el sentido del dinero. Deja de ser un medio para el intercambio de bienes y servicios, y se convierte en un sistema para extraerle valor al comercio. Ahora el dinero cuesta y genera interés.

Y este sistema progresa a través de los siglos convirtiéndose en la corporación moderna, a la que últimamente hasta le dan derechos de persona.

Lo que señala en su libro Douglas Rushkoff, es que la corporación tiene una serie de intereses que se contraponen a los intereses humanos. El fin de la corporación es maximizar el valor para sus accionistas. Por lo tanto requiere extraer el máximo de valor del sistema. Y con los nuevos sistemas de tecnología y cómputo esto se vuelve cada vez más fácil desplazar al ser humano, eliminándolo de la ecuación como un costo innecesario.

Por otro lado, nos dice que actualmente las grandes corporaciones están creando y usando los algoritmos para optimizar a los seres humanos para el mercado. Esto es usar la información y la comunicación para predecir y manipular su comportamiento para venderle más cosas, por más dinero, más rápidamente. Y nos advierte que si queremos tener un futuro promisorio debemos empezar a optimizar a la tecnología para los seres humanos.

El futuro está en nuestras manos, no al revés. Hay que asumir nuestra grandeza y diseñar un futuro en el cual nos dará gusto vivir. Un futuro en el cual el ser humano se encuentra en el centro de la ecuación. Un futuro en el cual la coherencia, no la avaricia impera. Hay que entender de un vez por todas que formamos parte de un ecosistema y que lo que es bueno para el grupo es bueno para el individuo.

Hay que dejar de crear plataformas que inhiben nuestra creatividad y talento para poder volvernos más predecibles y manipulables, y crear plataformas que impulsan nuestra creatividad y talento para cooperar y encontrar soluciones para resolver el lío en el que nos hemos metido.

En vez de ver como ganamos suficiente dinero para poder aislarnos del mundo, busquemos dedicarle suficiente tiempo y dinero para construir un mundo en el cual nos dará gusto vivir.

En conclusión, te invito a leer este libro y reflexionar sobre él.

Éste es nuestro momento, ésta es nuestra vida, construyamos juntos ese futuro en el cual nos dará gusto vivir.

Ten una gran semana.