Mi blog de hoy es personal. Es la carta que le escribí hoy a mi esposa en nuestro aniversario 37, y decidí compartirla porque es importante celebrar el amor maduro y la inmensa alegría que genera una relación vitalicia. Espero que esta carta inspire a jóvenes que están luchando con el amor adolescente a que no se den por vencidos. Lo mejor está por venir. Enjoy.

37 años.

Mi amorcito corazón, hoy cumplimos 37 años de amor. De amor recio, profundo y duradero. De amor del bueno. De aquel que dignifica e ilumina el camino de la humanidad.

37 años. Gracias por ser mi compañera. Mi complice. Mi confidente. Gracias por ser mi piedra cuando flaqueo. Mi faro cuando me pierdo. Y mi alegría todos y cada uno de los días de mi vida.

Me acuerdo cuando te conocí. Me enloquecí. Sí. Sí. Sí. Esta mujer es para mí. Bella. Sofisticada. Inteligente. Profunda. Misteriosa. Alegre. Apasionada. Un regalo del cielo. Mi búsqueda había terminado. He llegado a casa.

37 años. Es como si era ayer. Es como si es mañana. A tu lado no hay tiempo. Es el eterno presente de la gratitud.

Aquí escribo a las cuatro de la mañana, bajo la luna llena que pinta el jardín de plata. El cielo estrellado. Estrellas fugaces arriba. Y luciérnagas fugaces abajo que dejan su estela en la tierra. Ah, la quietud de la noche apacigua el alma e invita a escribir esta carta de amor.

37 años. Tu sonrisa deliciosa. Tus ojos profundos y juguetones. La magia de la vida que ejerce su poderosa atracción sobre nosotros y nos arrojamos al profundo rio de la eternidad. Tú y yo. Locos de amor. Y surge del fondo de la tierra un hijo y una hija. Dios mío ¡Qué felicidad! ¡QUE FELICIDAD!

37 años de escuela de amor. Mi corazón rebosa. El amor es la piedra filosofal de la vida. Es aquello que da sentido al dolor. Sí mi amor, al dolor. Me viene a mente una de mis frases célebres, “prefiero amar y sufrir, a no vivir”. El amor nos hace humanos, vulnerables y bellos.

Decía la Madre Teresa de Calcuta que hay que dar hasta que duela y yo digo que hay que amar hasta que duela. También, es ese amor en la pérdida que da sentido a la vida. ¡Caray, tú y yo sabemos de pérdida y de amor! C’est la vie. C’est la vie. C’est la vie. Sí, es así. Tú y yo estóicos, caminamos juntos, mano en mano.

37 años. ¡Hay que crisol es la vida! Qué palestra de maravillosos momentos. El despertar a tu lado, mi amorcito corazón y ver tus ojos llenos de amor, sentir tu dulce sonrisa y escuchar tu encantadora voz melódica declarar una vez más la profesión de amor, “bonjour mon cheri”. Sí, sí, sí. sí, sí.

Tú a mi lado, yo a tu lado, juntos de la mano aquí y ahora hasta el infinito.

Es que la vida, la buena vida, está hecha de los pequeños momentos, juntos. Cocinar, juntos. Aprender el significado de un término filosófico, juntos. Decorar la casa, juntos. Saber lo que el otro está pensando, juntos. Juntos. Qué regalo.

37 años juntos. Feliz aniversario mi amor. Te amo tanto, tanto, tanto. Mis ojos se llenan de lágrimas de amor y mi corazón burbujea de felicidad. Eres la mujer de mi vida. Una gran compañera. Una gran madre. Un gran ser humano.

Gracias por ser mi compañera en este extraordinario viaje que se llama vida. I love you.

Always, Mac

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