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¿Vivimos en un universo amigable u hostil?

Pregunta: ¿Vivimos en un universo amigable u hostil?

  • Amigable
  • Hostil
  • Depende

Respuesta: Sin duda es una pregunta interesante que de acuerdo a Albert Einstein, una de las personas más inteligentes que haya vivido, la respuesta que le demos a esta pregunta se convertirá en la decisión más importante de nuestra vida.

Por lo tanto hoy quiero invitarte a reflexionar sobre el universo y a que te preguntes si lo consideras amigable o hostil.

Para empezar permíteme contarte una pequeña historia de mi camino hacia la luz y cómo jugaba con el concepto del universo hostil.

En la universidad tenía un amigo que solía decir con tono triunfal: La vida es una friega y después te mueres. Me movía el tapete su percepción de un universo hostil y su creencia en la heroicidad de la creatura aislada que para parafrasear a Shakespeare su grandeza radicaba en su disposición para aguantar los golpes y dardos de una injuriosa suerte.

En esa época yo también tenía mis versos predilectos. A mi me encantaba declamar en fiestas el monólogo de Macbeth para azotar la conciencia de los presentes. Echense esto: “… ¡Extínguete, extínguete candela fugaz! La vida es sólo una sombra que pasa, un pobre cómico, que se pavonea y agita durante su hora sobre la escena, y después no es oído más; es un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada …”

Me cautivaba  el poder de las palabras y la fuerza de este magistral texto que era cómo una invocación que nos chupaba a todos hacía el hoyo negro del universo hostil y desgraciado. Era como si al invocar con fuerza “es un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada” jalaba violentamente la cadena del gran escusado cósmico que nos tragaba a todos sin piedad al fondo del abismo.

¿Sientes al fuerza de estas bellas palabras tóxicas? Verdad que parecen tener vida propia que engancha y azota nuestra conciencia.

Hoy, después de años de escribir y hablar en público estoy convencido que las ideas expresadas con fuerza a través de las palabras bien escogidas tienen vida propia y la capacidad de construir o destruir. Son tan concretas o incluso más concretas que las cosa materiales porque las palabras nacen de una esfera superior que tiene el poder de crear cosas nuevas que transformar la realidad.

No es por nada que la Biblia empieza por decir en Genesis 1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

Esta misma capacidad de la palabra que utilizó Dios para crear la luz y separarla de las tinieblas la tenemos cada uno de nosotros y se manifiesta a cada instante de nuestras vidas a través de nuestros pensamientos que transforma “milagrosamente” tanto nuestros temores como esperanzas en realidad. Si nosotros creemos que el universo es hostil, lo será. Nuestros miedos más obscuros se materializarán. Por ejemplo si nos imaginamos que hay gente mala en todos lados, el universo nos mandará gente mala. Si nos imaginamos que nos vamos a enfermar, el universo nos mandará enfermedad. Y si nos imaginamos que nos vamos a  quedar sin trabajo el universo hará lo que le pedimos.

Ves el universo es infinitamente bueno y justo al mismo tiempo. Es infinitamente bueno porque nos colma de abundancia si abrimos nuestra mente y corazón y lo aceptamos. Pero es también infinitamente justo porque nos ha dotado del libre albedrío que nos permite vivir en la desgracia de una vida sin fe si así lo decidimos.

La fe no es simplemente un principio teológico sino un músculo mental y emocional, y como cualquier músculo, hay que usarlo para que se desarrolle.

Al desarrollarlo nos percatamos que el universo esta organizado para trabajar a nuestro favor y a manifestar a través de nosotros toda su creatividad y esplendor. Ninguno de nosotros somos insignificantes. Todos somos hijos de Dios, espléndidos y bellos. En los ojos del universo ninguno de nosotros somos demasiado viejos, feos o inadecuados. Todos somos perfectos y únicos. Todos tenemos una razón por vivir. Todos poseemos un ministerio. Todos somos co-crear con el universo en su misión de avanzar el amor.

Muchas veces tememos darnos al amor porque pensamos que nos hará debiles y vulnerables y menos eficientes en el mundo real. Decimos que está bien tener a Dios en nuestra vida espiritual, pero es mejor no entregarle nuestras finanzas.

Y sin embargo, el amor nos hace despertar cada mañana llenos de propósito, con una mente  mas abierta y creativa que nos permite ver mejores soluciones y nuevas oportunidades.

A través de los ojos del amor nos presentamos ante la vida más positivos lo cual nos hace más atrayentes a clientes, a posibles empleadores y al mundo en general.

Al ver el universo como amigable dejamos de estar solos y nos integramos a la energía universal de un universo abundante que opera bajo la ley de la divina compensación. ¿Que quiero decir con esto? Como comenté hace un momento, el universo es una fuerza creativa basada en el amor. Cada uno de nosotros poseemos una misión, un ministerio de co-crear abundancia con él. Se trata de cuidar con amor y esmero el mundo que se nos ha entregado y trabajar con fuerza, pasión y alegría todos los días de nuestras vidas para enaltecer la creación desarrollando nuestros talentos para servir a los demás y devolver a la creación un mundo un poco mejor que el que recibimos.

Al asumir nuestro rol de co-creadores con el universo activamos la ley de la divina compensación y la vida empieza a hacer fluir hacia nosotros todo lo que necesitamos para  proseguir en nuestro ministerio. Ante esta postura nos damos cuenta que no existe nada fortuito. Todo tiene una razón de ser. Por ejemplo, que hoy tú estás  aquí escuchándome.

Hoy mi deseo, mi misión es ayudar a liberarnos del hoyo negro del miedo y de la negación y a proyectarnos a la alegría de la luz, el propósito y la felicidad de sabernos infinitamente sabios y profundamente amados.

Por lo tanto hoy te invito a ser sabios como Einstein y a tomar la decisión más importante de tu vida hoy, aquí y ahora: ve al universo como amigable y de una vez por todas separa la luz de las tinieblas.

Escucha aquí el programa transmitido el 5 de diciembre 2012 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red.

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