Hoy quiero hablarte de un tema crucial, la epidemia en redes sociales que nos afecta a millones de seres humanos.

¿Por qué debemos tomar distancia con la red social? Pongamos en perspectiva su valor en nuestra vida.

Como bien sabes, soy y he sido un gran promotor de las virtudes de las redes sociales, sin embargo; el uso que muchos le estamos dando es contraproducente, nos está embruteciendo, envolviéndonos en actividades superficiales y poco trascendentes, por lo cual roba nuestro activo más valioso, nuestro tiempo. 

Hoy más que nunca tenemos que poner atención en nuestro desarrollo personal y profesional, eso requiere dedicarle tiempo de calidad. Conforme avanza la tecnología se requiere de gente más profunda, gente que sepa concentrarse haciendo un trabajo más valioso y humano.

Mucha de esta obsesión, de estar constantemente conectado, viene de la necesidad de saber lo que otros están haciendo y atentos a la aprobación de los demás dándonos un “like” a nuestras fotos y comentarios, esto es una actividad superficial que añade poco valor a nuestra vida y a la de los demás.

Me preocupa que todo este frenesí nos debilite y distraiga de nuestro auténtico valor humano que es añadir valor real, profundo y duradero a nuestros semejantes.

Por lo tanto, quiero invitarte a realizar un experimento de un mes, específicamente te invito a que dejes de usar las redes sociales por 30 días. 

Estas son las reglas:

·       No avises.

·       Simplemente retírate.

·       Importante, no las desactives, por si quieres regresar después.

Simplemente ponte a dieta durante un mes. Cero Facebook. Cero Twitter. Cero Instagram o cualquier otra red que frecuentes.

Durante este mes dedícale el tiempo que ocupabas a las redes sociales a otras actividades, por ejemplo: A leer un libro que te haga reflexionar, a escribir que te mueve o a perfeccionar algún pasatiempo que te genere destreza y felicidad. También puedes salir de la casa a tener relaciones cara a cara con personas cercanas a ti.

A los 30 días haz una evaluación de conciencia y pregúntate:

  1. ¿Hubiese sido mi vida notablemente mejor si hubiese estado conectado?
  2. ¿Le importó a la gente que estaba ausente? 

Si la respuesta a estas dos preguntas es sí, entonces el estar conectado es vital para ti. Si la respuesta es no, es probable que eres uno de los miles de millones que sufre de la epidemia de las redes sociales, que afecta a gran parte de la humanidad. Un frenesí furioso, que embrutece y deja poco.

Un estudio realizado por Cal Newport, autor del libro “Deep Work”, encontró que gran parte de la gente que realizó esta dieta, se percató que después de un mes la gran mayoría de las personas con las cuales supuestamente mantenía una relación “cercana” en redes sociales, ni se percataron de su ausencia, confirmando así la superficialidad de la relación.

Si éste llegase a ser tu caso, la recomendación es retirarte definitivamente o regresar con los ojos abiertos.

Si tu profesión como la mía exige una importante presencia en redes sociales, puedes liberar tiempo contratando a un “community manager” que te ayude realizando las actividades más sencillas, y ayudar a liberar más de tu tiempo a actividades de trabajo profundo. 

Si las redes sociales son una de las formas para mantenerte conectado e informado, entonces lo aconsejable es tomar control de tu tiempo, fija horarios definidos para estar dentro y fuera de línea, de esta forma tendrás lo mejor ambos mundos. Un espacio para desarrollar actividades de trabajo profundo que te permitirá adquirir la destreza que requiere el profesional en la actualidad, al igual que un espacio controlado de dispersión para poder relajarte, y entretenerte.

El asunto es que el tiempo apremia, no lo desperdicies. Haz la prueba durante 30 días y verifica la validez de la red social dentro de tu vida.

Con eso concluyo mi comentario, y como siempre te recuerdo que:

 ¡Tú eres grande y la vida exige tu grandeza!

 Hasta el próximo comentario.