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¿Qué tipo de futuro queremos heredarle a nuestros hijos?

Cada vez escuchamos más cómo las computadoras van a desplazar al trabajador del futuro y provocar que nuestros hijos tengan menor calidad de vida que nosotros. Y honestamente no me gusta para nada esta previsión.

Aquí la pregunta que nos tenemos que hacer, es cuál es la finalidad de la empresa. Es capitalizar la tecnología al máximo y ver el desplazamiento del ser humano como una consecuencia inevitable de un proceso natural de incremento en eficiencia. O es crear riqueza real, profunda y duradera para todos los seres humanos.

Qué pasará cuando nos volvamos tan eficientes que hemos desplazado a la gran mayoría de los trabajadores y la creación de riqueza se vaya concentrando en menos y menos manos. ¿Es éste el mundo que añoramos?

Me acuerdo cuando surge Google como motor de cambio en la era digital. Ellos tenían el lema “do no evil”, o sea, no hagas daño. Eran la promesa de la democratización del poder y de la construcción de una sociedad más justa e incluyente. Pero luego los descubre Wall Street y les asigna una valuación ridícula que los seduce y después los presiona a jugar el juego corporativo de la extracción de valor ultranza, que les hace perder de vista su lema original.

Hoy ya no es el talento el que manda, sino la publicidad. Las redes sociales ya no están estructuradas para liberar y habilitar las masas, sino para manipularlas y someterlas a los intereses de los anunciantes cuyo grito de guerra es vender más cosas, a más gente, por más dinero, más rápidamente. Una realidad que nos ha llevado a que el 90% de todo lo que tira en los basureros municipales son cosas que se fabricaron en los últimos 90 días.

Con esta actitud, apoyada en los avances exponenciales en tecnología vamos a convertir al mundo en un inmenso basurero, en el cuál hay cada vez mayor polarización y marginación por menor empleo.

Y me vuelvo a preguntar ¿realmente es este el mundo al que aspiramos?

Yo creo que es el momento que los grandes capitanes de la industria de la nueva economía hagan un hito en el camino y reflexiones sobre los valores que los motivaron a emprender. Poco a poco la seducción del poder los ha integrado al sistema voraz del capitalismo ultranza. Y yo les pregunto, qué tipo de mundo quieren heredar a sus hijos.

Si son sensatos, regresarán a sus orígenes y verán cómo darle vida nuevamente a los valores que los llevaron a emprender. Estamos aquí para servir. Servir en todos los sentidos y generar riqueza en forma responsable.

El inyectarle coherencia al sistema no será fácil. Hay muchísimos intereses que no quieren que cambie.

Sin embargo, estamos luchando por nuestras vidas. Por las vidas de nuestros hijos, la sustentabilidad del planeta y la dignidad humana. No es asunto menor.

Ha llegado el momento de asumir responsabilidad. De ver cómo crear, más que destruir empleo. De construir un modelo económico social que genere un profundo sentido de dignidad. Este mundo está a la mano. Pero para alcanzarlo necesitamos detener la locura del crecimiento de dividendos a cualquier costo.

Sí, sé que duele cambiar cuando uno está arriba y aparentemente tiene cada vez más. Pero no es un modelo sano, humano y sustentable. Por lo tanto, hay que crear un mecanismo que permita distribuir la riqueza, no en forma de limosna social, sino a través de la productividad. Habilitemos a los que estamos marginando. Creemos empleos locales que les den viabilidad a nuestras comunidades.

Ahora quiero hacer una aclaración muy importante. No es que no hay suficientes recursos para todos. Es que está mal repartido.

Es absurdo que los cofres de las grandes corporaciones estén repletos de dinero que en vez de estarse regresando a la sociedad para generar más riqueza se estén acaparando y generando más pobreza. Imagínate, Apple tiene 230 mil millones de dólares en sus cofres, Microsoft 100 y Google 70. Absurdo.

En conclusión

Está en nuestras manos decidir qué tipo de futuro queremos heredarles a nuestros hijos. Invito a los grandes capitanes de la nueva economía a utilizar las grandes reservas que han acumulado para regresar a sus orígenes. Y convertir la promesa de un mundo más justo, productivo y humano en una realidad.

Bueno con eso concluyo mi comentario. Y como siempre te recuerdo que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Escucha aquí la transmisión en radio de este comentario el 16 de marzo 2016.

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