, , , , , , , ,

Por qué hay que destruir su empresa para salvarla

Hoy quiero hablar de cómo motivar a los ejecutivos a querer abrazar lo desconocido e innovar.

Como directores, probablemente uno de los retos más importantes que enfrentamos es cómo motivar a nuestra gente a salir de su zona de confort, asumir responsabilidad y arriesgarse a innovar.

Para ello necesitamos entender cómo funciona el instinto de preservación y nuestra aberración natural a perder lo que tenemos.

Para verlo en acción haz el siguiente experimento. Pregúntale a un amigo si quiere echar un volado contigo por cien pesos. Si sale águila él gana 100 pesos. Si sale sol los pierde. Vas a ver que casi nadie le va a querer entrar, aunque numéricamente tienen la misma probabilidad de ganar que de perder. Básicamente le tendrías que ofrecer ciento cincuenta o doscientos para que se anime. No es racional, pero así es.

Debido a este fenómeno, si queremos que una persona cambie su comportamiento e intente algo nuevo necesitamos entender si él o ella perciben el cambio como algo seguro o arriesgado.

Si percibe el cambio como algo seguro, como un ascenso, entonces simplemente hay que explicarle todo lo que va a ganar si asume la nueva responsabilidad y se motivará a cambiar. Pero si percibe el cambio como algo arriesgado entonces hablarle de lo que va a ganar, por atractivo que sea, no servirá de nada. Su instinto al arraigo lo paralizará.

En este caso, si queremos motivarlo a cambiar tenemos que poner su entorno de cabeza y enfatizar todas las cosas malas que sucederán si no actúa.

Como explica el premio Nobel de economía Daniel Kahneman, todo tiene que ver con perspectiva y cómo planteamos las cosas. Al igual que uno no se cuestiona y actúa ante una ganancia segura, uno tampoco se cuestiona y actúa ante una pérdida inminente. Es el mismo mecanismo de preservación, pero al revés.

Déjame darte un ejemplo de la vida real que sucedió en la gigantesca empresa farmacéutica MDS.

Su director Kenneth Frazier está desesperado. Sus ejecutivos están demasiado cómodos. No se les ven las ganas de innovar, aunque hay una verdadera amenaza en el mercado. ¿Qué hace Ken? Decide intentar algo radical. Les pido a sus ejecutivos hacer un ejercicio de cómo matar a la empresa. Sí, me escuchaste bien. Hacer un ejercicio para ver cómo pueden acabar con ella. La indicación es pensar como competidor e identificar todas sus debilidades y ver cómo usarlas en su contra para sacarles del mercado.

A lo largo de las próximas dos horas surgen ideas de nuevos medicamentos que pueden aplastarlos y mercados clave que no están atendiendo. Al concluir el ejercicio tienen una visión totalmente nueva de lo vulnerable que realmente están.

Después Ken les pide invertir su papel y definir cómo protegerse de estas amenazas. Desde esta perspectiva es evidente que no tienen tiempo que perder y los ejecutivos aceleran el paso para contrarrestar a la competencia.

En conclusión

Si manejas un gran negocio y tus ejecutivos están demasiado cómodos y no quieren arriesgarse a innovar, te invito a ponerles el ejercicio “cómo matar a la empresa”. Al poner de cabeza el sentido de preservación, perderá sentido permanecer igual y se motivarán a hacer todo lo necesario para preservar lo que ya tienen.

Bueno ese es el comentario de hoy y como siempre te recuerdo que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Escucha aquí la transmisión en radio de este comentario el 13 de abril 2016.

Si te gustó este ensayo, no te pierdas ninguno. Suscríbete a mi podcast aquí.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *