Se ha encontrado que una buena parte de nuestros pensamientos, sentimiento e impulsos realmente no son “nuestros”, son simplemente mecanismos de manipulación emocional desarrollados a lo largo de miles de millones de años de evolución que han ayudado a la biología evolutiva avanzar su agenda.

En una forma muy esquemática podríamos decir que la naturaleza ha diseñado un juego elaborado de premios y castigos para manipularnos y hacernos conformar a su agenda vital: sobrevivir, procrear y expandir. Su interfaz funciona a través de la liberación de hormonas neurotransmisoras que provocan en nosotros dos poderosos tipos de impulsos: rechazo y atracción.

Veámoslos en acción.

Primero analicemos el cortisol, el neurotransmisor que genera el impulso del “rechazo” conocido como estrés que nos motiva a pelear o huir. Este se dispara automáticamente frente a diferentes escenarios que la biología evolutiva considera adversos, generando en nuestra mente paranoia, soberbia o territorialidad. Sentimientos que ayudaron a nuestros antepasados cavernícolas, que vivían en pequeños clanes, sobrevivir y llegar a la edad para poder procrear. Desde la óptica de la biología evolutiva una estrategia muy efectiva.

Sin embargo, desde la óptica de la vida moderna y nuestra salud física y mental, e incluso para la misma viabilidad de nuestra especie sobre la tierra, este neurotransmisor es un mal consejero. Ya no vivimos en era de las cavernas y el mundo actual no requiere de paranoia, soberbia y territorialidad, sino de unidad, colaboración y compasión. Por lo tanto, hay que aprender a poner estos disparos de cortisol en contexto y no actuar irracionalmente a sus impulsos. Más bien, hay que abrir una pausa entre el estímulo y la acción para determinar si esta orden es lo que realmente queremos y lo que más conviene a nuestro desarrollo personal y social.

El segundo impulsor que vamos a analizar es la oxitocina, el neurotransmisor de la “atracción” que funciona para seducirnos a sucumbir al llamado de coito subliminal que desde la óptica de la biología evolutiva es la finalidad de la vida que sella la trascendencia. Sin embargo, este lo hemos hackeado a través de los anticonceptivos dando rienda libre al impulso de la atracción sin la procreación consecutiva. Wow.

Aquí también hay que tener cuidado con la seducción. El haberla hacheado no nos libera de su poderosa atracción que ahora con rienda libre puede volverse adictiva, egoísta, posesiva y superficial. El verdadero amor trasciende la apetencia y persigue la creación de relaciones profundamente humanas, fincadas en el amor que es generoso, compasivo y edificante.

Ahora, siguiendo con nuestro pequeño viaje a través del dominio de la biología evolutiva, permíteme presentarte un pequeño elemento adicional que pone en perspectiva aun más como nuestro poder de libre albedrío es mermado por la programación genética.

Detengámonos a ver los microorganismos que fueron los primeros pobladores de la tierra y cómo a través de los miles de millones de años de evolución se han ido integrando a todas las formas de vida, incluyéndonos a nosotros. Un estudio reciente encontró que más del 50 % de todo el ADN en nuestro cuerpo no es nuestro, sino que pertenece a los billones de microorganismos que viven dentro de nosotros y que rigen nuestro sistema digestivo e inmunológico.

Resulta que estos microuniversos simbióticos también han aprendido a usar los neurotransmisores para manipularnos. Por ejemplo se sospecha que la obesidad pueda estar ligada a un desequilibrio en nuestra flora intestinal. Específicamente cuando una colonia de microorganismos se sale de control produce un exceso de sustancias que disparan determinados neurotransmisores que nos motivan a comer determinados tipos de alimentos que los benefician a ellos en detrimento a nuestra salud. Por lo tanto, es fundamental entender como funciona esta simbiosis y ser nosotros que la capitalizamos a nuestro favor.

En conclusión, muchos de estos sentimientos que minan nuestra felicidad, como el pavor, la ira, la lujuria y la gula no son nuestros. Son producto de agendas laterales a nuestro bienestar auténtico. Por eso hay que entender realmente lo que está pasando en nuestra mente y en nuestro cuerpo cuando nos azotan. Está en nuestras manos estudiar y entender como funciona este equilibrio delicado de la vida, para poder tomar control de nuestro destino y conquistar la felicidad que añoramos y que nos corresponde.

Inhala sonríe, exhala da gracias y toma distancia con tus impulsos para decidir cuales aceptas y cuales rechazas de acuerdo con tu definición de quien tú eres y la vida que deseas vivir.

Como siempre me despido recordándote que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Hasta el próximo comentario.