Hoy quiero compartir contigo una poderosa estrategia para integrar correctamente al nuevo talento.

La primera impresión es registrada por la mente como momento de verdad. Se convierte en el marco de referencia para el futuro y es difícil de modificar.

Uno de esos momentos trascendentes es la experiencia que vive un nuevo colaborador el primer día de trabajo. Esa primera impresión fijará en su subconsciente los valores de la organización y que tanto lo valoran.

Puede ser una experiencia fortuita, estresante e intrascendente, o una experiencia estructurada, motivante e ilustrativa de la cultura positiva de la organización. Depende de ti.

Se ha encontrado que las empresas que estructuran correctamente esta primera impresión, logran integrar mucho más rápidamente a los nuevos colaboradores, alinearlos y generar mayor retención y resultados.

¿Cómo se ve una experiencia fortuita?

Llegas a la recepción, la recepcionista no sabe quién eres y te pide que tomes asiento. Esperas hasta que una persona indiferente viene por ti. Te lleva a un cubículo donde percibes los remanentes de anterior inquilino. Se ve sobre la mesa un cable de conexión donde irá tu computadora y una credensa media abierta con algunos papeles sueltos que no llegaron al basurero.

La persona anónima que te recibe te comenta que tu jefe todavía no llega y te entrega una carpeta que contiene las políticas de la empresa y te dice que la leas.

Un par de horas después llega otra persona anónima que te lleva alrededor de la oficina presentándote a gente ocupada, que se ve que no quieren ser interrumpidas.

Finalmente, llega tu nuevo jefe. Te comenta que está súper ocupado, te da más cosas para leer y te dice que abrirá un espacio en su agenda para verte mañana…

Llegas a casa esa noche sintiéndote fuera de lugar, un poco triste y desmotivado. Pero te consuelas recordándote la vieja máxima, que el trabajo es algo tan desagradable que hasta nos tienen que pagar para hacerlo y que esta empresa te está pagando un poco mejor que en la anterior.

Contrasta eso con una experiencia estructurada y positiva.

Unos días después de haber firmando contrato, recibes un correo con una foto de una persona de la empresa. Se presenta como tu nuevo “amigo Juan”. Comparte contigo información útil, por ejemplo como llegar a la oficina y donde estacionarte. Al igual que te platica un poco de la filosofía de la empresa y temas cómo el código de vestir. También te comenta lo mucho que le gusta trabajar ahí y que le va a dar gusto conocerte y darte la bienvenida al equipo.

Llegas sin problema tu primer día a la oficina, siguiendo los consejos que Juan te dio y te estacionas en el lugar que él te indicó. Al llegar a la recepción él está ahí. Lo reconoces de la foto del mail.

En un monitor detrás de la recepcionista aparece tu nombre dándote la bienvenida. Él te saluda de mano y te presenta a la recepcionista que te saluda con tu nombre.

Después Juan te acompaña a tu cubículo, donde hay un banner que sobresale, y que dice “bienvenido al trabajo más trascendente que harás en tu vida”. Ese banner indica a la gente de la oficina que acabas de llegar y a lo largo del día varías personas se detienen en tu lugar para presentarse y darte la bienvenida.

Tu espacio de trabajo está reluciente y equipado. Tu computadora está encendida y ves en ella tu primera correspondencia, un mensaje del Presidente de la empresa que te pide que le piques al vídeo de bienvenida. En él te explica en detalle la visión de la empresa y el sentido trascendente de formar parte de esta familia de gente comprometida con ser los mejores del mundo en su ámbito. Se despide de ti deseándote un primer día lleno de alegría y propósito y una larga y próspera carrera en la empresa.

Finamente te invita a que abras la pequeña caja sobre tu escrito. Es un regalo de bienvenida que contiene una pequeña estatuilla de una mano estirada buscando alcanzar las estrellas. Te pide que la pongas en un lugar prominente para nunca olvidar de eres grande y que la vida exija tu grandeza.

Al estar admirando tu nueva estatuilla, volteas y ahí está tu nuevo jefe sonriente. Te platica la historia de la estatuilla y la importancia de siempre tener presente el exigirse y seguir creciendo. Te comparte una serie de ligas para familiarizarte más con la historia y filosofía de la empresa y quedan de verse mañana a las 9:00 AM para ponerse a trabajar.

A la hora de la comida viene Juan a tu lugar para invitarte a comer con otros compañeros. Todos quieren saber de ti. Qué te mueve, cómo ves el mundo, que te atrajo a la empresa y cómo visualizas tu contribución.

Te platican de diferentes proyectos que están realizando y te dan la bienvenida a la familia y te reiteran la importancia del trabajo y de tu contribución a una misión trascendente.

Por la tarde sigues viendo más videos súper bien producidos, que te llevan de la mano ayudándote a entender la filosofía de la empresa y dónde encaja tu trabajo.

Finalmente, casi al dar la hora de salida una última sorpresa. Pasa por tu cubículo el jefe de tu jefe para darte la bienvenida e infórmate que en las próximas semanas te buscará para ir a comer.

Regresas a casa contento, inspirado y con un sentimiento de profundo compromiso de dar el 110% para ayudar a llevar a tu nueva empresa a lograr las grandes e importantes metas que se ha planteado.

¿Ves la diferencia entre las dos experiencia? La primera que es fortuita y desarticulada y la segunda que es precisa, articulada y claramente orquestada.

En el primer escenario la persona se integra a una nueva chamba. En el segundo, la persona se integra a una nueva misión. La diferencia del compromiso que se logra al simplemente estructurar una experiencia de abordaje profesional es gigantesca.

Concluyo invitándote a revisar tu estrategia de abordaje de nuevos colaboradores. Construye algo perfectamente articulado que toque la mente y el corazón de nuevo recluta y haz vibrar en toda la organización los valores humanos que son los pilares de una empresa sobresaliente en el Siglo XXI.

Como siempre te recuerdo que eres grande y que la vida exige tu grandeza. Hasta el próximo comentario.