Hoy quiero invitarte a revolucionar tu vida y tu negocio. Ha llegado el momento de dejar atrás los rezagos de una era industrial miope que veía a la tierra y a la gente como botín y que registraba en su estado de resultados a las máquinas como el activo y a las personas como el pasivo y gasto. Hay que actualizar el concepto y abrazar una visión trascendente del quehacer humano, y reconoce que la finalidad de toda empresa es generar valor real, profundo y duradero para nuestros clientes, colaboradores y sociedad, mientras respetamos la tierra.

Es un nuevo mandato: toda empresa que desea trascender en el Siglo XXI debe generar más valor que el que extrae del sistema, usar tecnología de punta y potenciar el bienestar y desarrollo humano.

Recuerda que hoy la tecnología se encuentra en una trayectoria exponencial de crecimiento en la cual cada 18 meses duplica su poder al mismo tiempo que disminuye su costo a la mitad. Este fenómeno no se va a detener y provocará que todo lo que se puede sistematizar, se sistematice.

Por lo tanto, necesitamos aprender a capitalizar este nuevo ámbito y redefinir el quehacer humano. Por un lado todos vamos a necesitar aprender el lenguaje de los sistemas y por otro vamos a tener que “humanizar” cada vez más nuestras empresas y sociedad.

Y esta es una gran noticia, porque al tener a las máquinas realizando los trabajos rutinario, se abre una nueva y maravillosa oportunidad para revitalizar la sociedad, la familia y redefinir lo que significa ser humano.

Hoy la tecnología ha llegado al punto en el cual es capaz de ayudarnos a transformar la sociedad y generar riqueza hasta para los más pobres que se encuentran en la base de la pirámide económica y social. También ha llegado a un punto en el cual nos da la capacidad para enfrentar los grandes estragos en el entorno y atacar de frente amenazas latentes como el calentamiento global.

El gran reto está en un cambio de enfoque que nos permita superar el miedo y salir del letargo. Asumir nuestra grandeza y avanzar decididamente hacia una unidad global que promueva la coherencia, la educación y la colaboración.

Como ha sucedido en otras épocas de grandes cambios económicos y sociales, determinados empleos desaparecen y nuevos surgen. Y es aquí donde tú y yo tenemos una oportunidad de oro para generar un gran negocio sobre fundamentos humanos. Conforme la tecnología avance y se ocupe de labores rutinarias, más se va a requerir y apreciar el toque humano. Muchas de las profesiones “humanas” que hoy en día son menospreciadas, se convertirán en el futuro en las profesiones más apreciadas y cotizadas por su capacidad de hacer labores profundamente humanas, que las máquinas no pueden hacer.

Estoy hablando de profesiones como maestros, enfermeras y artistas. Profesiones que ilustran, confortan e inspiran. Profesiones que enaltecen el espíritu humano y tejen la fibra sensible de lo que somos; una especie digna, sabia y con el estímulo correcto, compasiva y amorosa.

Entonces, para tener un negocio próspero y trascendente en el Siglo XXI necesitamos:

  1. Capitalizar la tecnología para hacer más eficientes y eficaces los procesos. Al igual que para mejora el conocimiento, administración y comunicación con los clientes.
  2. Humanizar todos nuestros servicios. Al liberar a los colaboradores de tareas rutinarias, podemos enfocar nuestra energía para construir mecanismos para estar más cerca de nuestros clientes y servirlos con cariño, alegría y oportunidad. Al igual que hacer estimulante, divertido y trascendente la experiencia de interactuar con nosotros.
  3. Finalmente, tenemos que convertirnos en empresas dinámicas que escuchan, enseñan y aprenden. Expertos en comunicar, educar y crear comunidad entre colaboradores y clientes.

El gran reto hacía delante, más que técnico, es humano. Hay que cambiar nuestra mentalidad y aprender a aprender una serie de nuevas habilidades que corresponden a los fundamentos del éxito en futuro; aprender a capitalizar la tecnología y humanizar la empresa y la sociedad para construir un mundo próspero en el cual nos dará gusto vivir.

Está en tus manos. Está en mis manos. El futuro es inédito y su desenlace será aquel que tú y yo nos empeñemos hoy para construir.

No le tengamos miedo a la tecnología. Programémosla para potenciar nuestra humanidad. Y no le tengamos miedo al desplazamiento del empleo. Construyamos un nuevo modelo de negocio más humano, donde el verdadero talento de nuestra gente genera riqueza al brillar.

Y me gustaría concluir subiendo esta reflexión de nivel. Yo creo firmemente que somos cocreadores con Dios y albaceas de la tierra. También creo que somos la especie destinada a poblar el universo. Sin duda una tarea seria, profunda y valiosa. Una tarea trascendente que le da sentido a nuestra vida y a las generaciones por venir.

Nunca antes hemos vivido un momento tan brillante y tan oscuro. Depende de nosotros el desenlace. Asumamos nuestra grandeza. Abracemos y desarrollemos juntos el nuevo binomio del futuro; más tecnología y más humanidad y veamos nuestras vidas y negocios florecer.

Con eso me despido de ti, recordándote que tú eres grande, y que la vida exige tu grandeza.