Una de mis citas favoritas es “la mejor forma de predecir el futuro es crearlo”. Algunos la atribuyen a Abraham Lincoln, otros a Peter Drucker. Independientemente de quién la acuñó, hoy es cada vez más relevante. Nos toca crear el futuro en el cual queremos vivir. Y de todos los temas que hoy nos atañen, nuestra relación con la tecnología es sin duda uno de las más trascendentes.

Por lo tanto, hoy quiero hablar sobre dos posibles futuros. Uno ligado a la inteligencia artificial y otro ligado a la inteligencia aumentada.

La inteligencia artificial es esa vertiente de la tecnología que nos desplaza, nos somete y nos roba del empleo. La inteligencia aumentada es la otra vertiente donde la tecnología nos empodera, nos vuelve más capaces y nos ofrece un gran futuro.

Pongámoslo en contexto. Trasladémonos al 11 de mayo de 1997. A la batalla más icónica de la historia entre la máquina y el ser humano. El duelo entre el campeón mundial de ajedrez, Gary Kasparov, y la computador de IBM, llamada “Deep Blue”. Después de dos reñidos encuentros de seis juegos cada uno, la computadora gana, y muchas personas declaran que es el principio del fin: la derrota del ser humano ante la máquina.

Pero, Gary Kasparov, no lo ve así. En 1998 inventa un nuevo tipo de ajedrez que denomina “ajedrez avanzado”, en el cual el ser humano juega asistido por la computadora. Esta simbiosis inyecta nueva vida al juego, al desdoblar la creatividad humana. De pronto al ser asistido por la computadora, Gary, al igual que un mundo de jóvenes que aspiran al título de “Grand Máster de Ajedrez” , obtienen una visión más precisa de la realidad. Ven con claridad todas las posibilidades del tablero y eliminan del juego el error fortuito. Constatan que al ensayar con la computadora su juego mejora y mejora, y llevan al ajedrez a nuevos niveles de perfección.

En su nuevo libro “Deep Thinking: Where Machine Intelligence Ends and Human Creativity Begins” (Inteligencia profunda: donde termina la inteligencia artificial y comienza la creatividad humana) Gary nos ofrece una visión relevante, profunda y optimista de cómo la tecnología enriquece nuestra vida.

En él nos ofrece analogías memorables como: “Romantizar sobre la pérdida de empleos a la tecnología, es como quejarse de que los antibióticos dejaron a muchos excavadores de tumbas sin empleo.” Jajajajaja.

Explica que las máquinas que eliminan la labor física nos permitirán centrarnos más en lo que nos hace humanos: nuestra mente. Y que ello disparará la creatividad, la curiosidad, la belleza y la felicidad.

¿Por qué insisto tanto sobre este tema? En los últimos meses he escrito dos blogs sobre ello: “Ayuda a que los robots te quiten el trabajo” y “Más tecnología y más humanidad: el binomio del futuro”. Lo hago porque para mi es EL TEMA del momento. La distinción entre “inteligencia artificial” e “inteligencia aumentada” es vital. Es la diferencia de visualizar un futuro en el cual las máquinas nos desplazan y uno en el cual las máquinas nos potencian.

Ha llegado el momento de revelarnos contra la ignorancia y el espíritu gandalla. Aboguemos a favor del ser humano. A favor de poner la tecnología de nuestro lado.

Quiero dejar en claro dos preceptos. 1. El futuro es inédito. Y 2. la tecnología es amoral. Obedece al código de programación.

Ha llegado el momento de asumir nuestra grandeza. De asegurar que el futuro dignifique la vida humana y que esta inteligencia que hemos creado esté a nuestro favor y no en  contra de nuestra.

Para ello tú y yo tenemos que instruirnos. A no tenerle miedo a la inteligencia artificial y usarla para impulsar la inteligencia aumentada.

Sin duda Gary Kasparov, la primera “víctima” intelectual de la inteligencia artificial, es una luz en el camino y un modelo a seguir. En vez de sentirse derrotado por la poderosa herramienta, se acerca a ella. Aprende a utilizarla. A perfeccionarla y a capitalizar sus virtudes para enaltecer su capacidad humana y juntos construir un futuro mejor. Uno más próspero, coherente y feliz.

Este es nuestro destino. Sin embargo, para alcanzarlo hay que instruirnos y estar a la altura de los tiempos. No sea que los malosos aprovechen nuestra desidia y nos sometan a su gandallez.

Como siempre te recuerdo que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.