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Inspiración por respiración

Hoy quiero invitarlos a acompañarme a un viaje a la inspiración y a la espiración, o a lo que comúnmente llamamos respirar.

Detengámonos un momento a pensar en ella y cómo cada respiración es un intercambio profundo de átomos con la vida y el universo. Imagínense, con cada inhalación estamos introduciendo al cuerpo átomos que fueron creados al momento del “big bang”. Y que son los mismo átomos que respiraron Leonardo da Vinci y Albert Einstein y que están cargados de su vibra vital. ¡Qué padre, verdad!

Pero más allá de lo padre está lo profundo. A lo largo de los años he llegado a la conclusión de que la respiración es la puerta de entrada a una vida sana, prospera y feliz y el vehículo para comunicarnos con la inteligencia universal.

Por lo tanto hoy quiero invitarles a que me acompañen a aprender a respirar y poner en su lugar el primer bloque de construcción hacia una buena salud física, mental y espiritual.

Todas las mañanas inicio mi día con ejercicios de respiración. Vivimos en la Ciudad de México, una de las ciudades más contaminadas del mundo. Simplemente respirar el air de la ciudad es como fumarnos cada día un par de cajetillas de cigarrillos. Por lo tanto lo primero que hago es exprimir mis pulmones para sacarles toda la mugre que se acumuló en ellos durante las últimas 24 horas y poder arrancar el día lleno de energía y buen humor.

Nuestros pulmones tienen una capacidad de contener cinco litros de aire. Sin embargo, la mayoría de nosotros respiramos muy superficialmente introduciéndoles apenas medio litro por respiración. El acrecentar la cantidad de aire que tomamos en cada respiración inmediatamente produce efectos benéficos a nuestra salud.

Es importante entender que nuestros pulmones son como esponjas. Necesitamos exprimir de ellos el aire estancado y rancio antes de que puedan absorber nuevo air limpio, fresco, nutritivo y vital.

Entonces permítanme compartir con ustedes un ejercicio divertido que pueden hacer todos los días para fortalece sus pulmones y de paso su fuerza de voluntad y su sentido de propósito en la vida.

Este ejercicio toma como 10 minutos y es ideal para iniciar y terminar el día.

Se conforma de tres pasos: cadencia, visualización y gratitud.

Paso número uno: Cadencia

Siéntate cómodamente. Asume una postura de grandeza, aplomo y tranquilidad. Abrir tu pecho echando tus hombros ligeramente para atrás. Relájalos y déjalos caer naturalmente y permite que una pequeña sonrisa se dibuje en tus labios.

Ahora cierra suavemente tus ojos y empieza a respirar deliberadamente poniendo atención en la punta de tu nariz. Empieza exhalando lentamente contando en tu cabeza hasta cuatro. Siente el air cálido salir. Ahora inhala lentamente contando en tu cabeza hasta tres. Siente como entra en tu nariz el aire fresco y refrescante. Repítelo diez veces poniendo atención el la cadencia de tu respiración.

Ahora relájate. Sonríe plenamente y date crédito por un trabajo bien hecho.

Paso número dos:   Cadencia + visualización

Ahora visualiza tu respiración. Imagínate que el aliento es cómo la cadencia del mar. Cada vez que inhalas visualiza cómo al ir tomando aire surge desde lo más profundo de tu ser una pequeña oleada que al ir llenando tus pulmones de aire se va transformado en una majestuosa ola, la cual rompe al momento de exhalar.

Entonces, empecemos. Al inhalar visualiza y siente como estás llevando a tu interior toda la creación. Cómo crece en ti. Cómo alborota todos y cada uno de tus átomos. Cómo la vida, el amor y el sentido de propósito te inspiran. Ve lo. Siéntelo surgir al inhalar y como crece hasta convertirse en una majestuosa ola, que rompe al exhalar liberando toda tu fuerza, propósito y razón. Entrégate a la cadencia de la respiración. Inhala al ritmo de tres y exhala al ritmo de cuatro. Siente como con cada aliento te vuelves más fuerte, saludable y feliz. Repite la secuencia 10 veces.

Ahora descansa un minuto. Sonríe plenamente y repite la secuencia una segunda vez.

Paso número tres: Cadencia + visualización + gratitud.

Continuamos, inyectémosle un poco de diversión, añadiéndole la voz a cada exhalación.  Ahora mientras inhalas convocas el sentimiento de gratitud mientras visualizas el crecimiento del oleaje en la majestuosa ola y cuando exhalas sueltas desde el fondo de tu ser un poderosísimo AAAHHHHH y visualizas cómo esta poderosa ola expansiva arrastra con ella toda la tensión acumulada en tu cuerpo, mente y espíritu y relajas. Otra vez, inspira gratitude y espira tensión. Y una última vez inspira y espira AAAHHHH.

Ahora déjate fluir con la cadencia. Presente y consciente de este momento mágico de conciencia universal. Permite que la inspiración de cada aliento profundice la conexión. Y escucha el susurro de la sabiduría universo que te reafirma que eres único, bello y que tu vida vale muchísimo la pena. Y quédate aquí hasta que te sientas limpio y bendecido en el amor universal.

Finalmente, es el momento de prepararte para enfrentar el mundo. Es el momento de convocar el entusiasmo. Visualízalo como si fuese una burbuja de alegría colorida, vibrante y encantadora, que surge del fondo de tu ser y se eleva contagíandote de su esplendor. Siente cómo sube y crece, y crece y crece buscando su expresión en el mundo exterior.  Y finalmente llega a la superficie y explota, colmándote de luz, fuerza, alegría y buen humor.

Ahora estás listo para enfrentar el mundo e infundir en él las bendiciones recibidas.

Te invito a practicar este sencillo ejercicio todos los días. Y que tengas hoy y siempre un gran día.

Escucha aquí el comentario hecho en el noticiero el 6 de noviembre 2013.

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