Hace un año escribí un ensayo sobre los microorganismos que pueblan nuestro intestino denominado “Somos sólo 10% humanos”. Relataba que, gracias a los avances en la ciencia del ADN, se estimaba que el 90% del ADN que conforma nuestro cuerpo está compuesto por el ADN de microorganismos. Hoy se está revisitando la cifra y parece que felizmente somos más como 50% humanos, jajajajaja.

Sin duda el estudio de los microorganismos es la próxima gran frontera del conocimiento que nos revelará la verdadera interdependencia de la vida y el porqué debemos tener un profundo respeto por todo lo que nos rodea.

Para entender esta interdependencia permíteme hacerte una pequeña cronografía de la vida sobre la Tierra. Imagínate que los 4.54 mil millones de años de evolución se dieran a lo largo de un sólo año. Hoy estaríamos al 31 de diciembre, justo antes de la campanada de media noche. Mirando hacia atrás, los humanos empezaron a existir hace apenas 30 segundos. Y los dinosaurios dominaron la Tierra durante la tarde / noche del 26 de diciembre. En noviembre vemos cómo las plantas empezaron a poblar la tierra y en octubre es cuando se desarrollaron los primeros animales multicelulares en el mar. 

Antes de eso, y extendiéndose hasta marzo, cuando se registran los primeros destellos de vida, la Tierra era el dominio de las criaturas unicelulares. Criaturas que se propagaron, diversificaron y habitaron todos los confines del planeta. 

Y es precisamente sobre estas criaturas unicelulares que la vida sobre la Tierra se edificó. Todo, absolutamente todo está ligado a ellas. Son el fundamento y sustento de la vida y están en todo y en todas partes. 

Hoy, gracias a los grandes avances en genética, empezamos a percatarnos de su omnipresencia y vital importancia para toda la vida sobre el planeta, incluyendo la nuestra. 

Al adentrarnos en la nueva ciencia del microbioma veremos cómo estos pequeños organismos interactúan con nosotros. Esculpen nuestro órganos y nos protegen de venenos y enfermedades. Descomponen la comida para que la podamos asimilar y de paso producen vitaminas. Calibran nuestro sistema inmunológico, fortalecen nuestra salud e influyen en nuestro ánimo y felicidad. ¡Wow!

Cuando vemos el mundo a través de esta nueva conciencia nos percataremos que cada uno de nosotros somos un micro universo. Que cada uno de nuestros cuerpos es un ecosistema tan complejo y variado como la Tierra y que opera sobre los mismo principios. 

En su nuevo libro, Contengo multitudes, Ed Yong explica que los seres humanos somos como archipiélagos. Y hace una comparación con el estudio de Darwin, que descifró los orígenes de la vida a través de observar cómo se desarrollaban las diferentes criaturas sobre islas como las galápagos y el estudio de los microorganismos sobre el cuerpo humano. Resulta que tú y yo también somos como un planeta con sus archipiélagos, mares, subsuelos y continentes. Cada parte de nuestro cuerpo tiene su propia comunidad de micro organismos que viven en muy diversos hábitats. Unos se desarrollan perfectamente el las junglas tropicales de nuestras axilas, otros sobre los desiertos de nuestra piel expuesta al sol; algunos viven felices en la playa de nuestra boca, donde el mundo exterior e interior se encuentran; mientras que otro se desarrollan a plenitud en el mar profundo de nuestro intestino, en un ambiente súper acido, carente de luz y oxígeno.

Te invito a abrazar conmigo esta nueva evidencia sobre los orígenes y sustento de la vida y a ver con nuevos ojos la maravillosa trama de la sustetabilidad de la vida sobre la Tierra. 

Trátate como un ecosistema y entiende que si quieres tener una vida larga, sana y feliz tienes que cuidar el delicado equilibrio que hay dentro y fuera de ti.

Antes de despedirme te recuerdo que eres grande y que la vida exige tu grandeza. Ten un gran día.