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Cómo aprender a aprender

Hoy quiero hablar de nuevos hallazgos científicos que ayudan a entender cómo funciona la mente y ayudarte a aplicarlos para aprender a aprender.

En su último libro “A mind for numbers” (una mente numérica), la ingeniera Barbara Oakley, explica cómo opera la relación simbiótica entre los dos hemisferios del cerebro. Muy esquemáticamente, el hemisferio izquierdo, dónde está ubicada la escritura, el pensamiento analítico y el manejo del lenguaje nos ayuda a enfocar la mente y el derecho donde se encuentra la intuición, la imaginación y la visualización 3D, nos ayuda a expandirla.

Hace una analogía genial. Compara nuestra mente enfocada al RAM de una computadora o sea la memoria operativa y la mente desefocada al ROM o sea el disco duro y explica cómo los dos trabajan juntos, enfocando y desenfocando crean enjambres neuronales que expanden nuestra conciencia.

Nota: Es importante recordar que la mente es un músculo y que desarrollarlo implica una rutina similar al desarrollar los bíceps de los brazos. La atención enfocada es como las pesas para los brazos. Concentra. Exige. Y después, al igual que hay que dejar descansar los brazos para que se desarrollen los músculos, hay que dejar que descanse la mente para que se desarrollen los enjambres neuronales.

Es vital aprender a aprender. Por lo tanto, me gustaría compartir contigo algunas observaciones del libro al igual que una práctica que llevo haciendo muchos años y que ha enriquecido mi vida.

La primera exigencia es dedícale tiempo de calidad al estudio. Concéntrate. Evita distracción. Apaga el teléfono y el mail.

De acuerdo a los últimos estudios científicos, el tiempo mínimo para estudiar y entrar en estado adecuado de concentración es 20 minutos. El tiempo máximo de estudio sin interrupción para asegurar una adecuada retención es una hora. Después necesitas aflojar. O utilizando el lenguaje del libro, desenfocar tu mente. Idealmente unos cinco minutos. Levántate. Sírvete un vaso de agua. Haz unas sentadillas. Rueda la cabeza. Respira profundamente. Haz un poco de tapping para que circule tu energía (ve este video: https://youtu.be/e7ceoK5Tblk). Revitalízate. Y de nuevo enfócate, desenfócate, enfócate, desenfócate, hasta concluir el tiempo que le has asignado al aprendizaje.

Enfoque. Desenfoque. Todos hemos escuchado cómo muchos de los grandes momentos de revelación “ajá” se han dado cuando la persona está tomando un baño, caminando o descansando. La razón es que la mente enfocada es poderosa pero limitada. Es excelente para consumir y concentrar información, pero requiere de la mente desenfocada para darle contexto.

Por eso es vital entrenar a la mente a seguir trabajando durante el periodo de desenfoque más grande del día: cuando duermes.

Resulta que nuestra mente trabaja sobre lo último en lo que nos enfocamos antes de dormir. Si es el noticiero o la telenovela, nuestra mente va a seguir trabajando y tratando de darle contexto a los acontecimiento que vio justo antes de dormir, y si esta información es inquietante, es probable que no vamos a descansar correctamente.

Por otro lado, si antes de dormir, leemos nuestras notas sobre el tema que nos interesa y nos planteamos una serie de preguntas que nos gustaría entender mejor, entonces estamos programando nuestra mente para trabajar durante la noche sobre el tema y analizarlo en el contexto de la mente universal.

Por lo tanto, déjame compartir contigo un ejercicio que hago para seguir aprendiendo mientras duermo e invitarte a que tú también lo practiques.

Va así. Antes de acostarte carga tu RAM con un sentido de propósito. Pueden ser preguntas sobre algo que estás estudiando, algo que tiene que ver con el trabajo o incluso con una relación. Convoca al sentido más elevado de la vida para ayudarte a darle sentido a tu incógnita. Llénate de complicidad, curiosidad y reverencia. Permite que tu memoria de corto plazo, tu RAM se relacione con tu conciencia de largo plazo, tu ROM, donde se encuentran todas tus experiencias aunadas a la sabiduría universal. Ahí en tu subconsciente están todos los cachos de información que has reunido a lo largo de la vida, montados sobre tu inteligencia genética, que es el cúmulo de las experiencias de millones de tus antepasados a lo largo de miles de millones de años de evolución exitosa.

Deténte a pensar un momento. Tú eres la expresión más avanzada de un universo inteligente, creativo, abundante y correspondiente. Tú eres al manifestación de la inteligencia universal. Wow.

Escucha su voz. Acoge su manato.

En resumen.

Hoy más que nunca tenemos que aprender a aprender y echar mano del nuevo entendimiento científico. Disponte a aprender de verdad. Enfoque. Enfoque. Enfoque. Apaga el mail y el cel. Cada hora corta cinco minutos y permite que la información se asiente. Y también, antes de dormir, revisa tus notas y plantéate con claridad lo que quieres indagar durante la noche. Pon tu libreta y pluma sobre la mesa de noche por si te llega una revelación de intuición genial que te hace abrir los ojos. Apúntala. Da gracias y vuelve a dormir. Y al despertar por la mañana toma tu libreta y escribe en ella todos los pensamientos que te llegan. Verás que varias son nuevas ideas de una gran profundidad y coherencia que te ayudarán a avanzar en tu desarrollo humano y asumir tu auténtica grandeza.

Con eso concluyo mi comentario y como siempre te recuerdo que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza. Hasta el próximo comentario.

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