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Hoy te quiero hablar de un tema crucial: cuáles son los ejes fundamentales de nuestra vida.

Déjame contarte una historia. Cuando yo era ejecutivo, era un ejecutivo exitoso. Dentro del grupo publicitario Ogilvy, en el cual trabajaba, había una categoría que tenían para los jóvenes ejecutivos más sobre salientes, que llamaban las estrellas ascendentes, y yo formaba parte de ese equipo. La empresa me quería mucho porque yo hacía lo que se requería para propagar las reglas y ser exitoso.

Un día que estabas sobre el campo de golf con un cliente, me dio un espasmo en la espalda que me dejó trabado. Honestamente, ya lo veía venir. Pero ocuparme de mi cuerpo no era prioritario. Yo solo tenía una obsesión en la vida, y era llegar al número del trimestre, y siempre llegaba a él.

Ves, para ser exitoso en el mundo corporativo la cuestión de llegar al número no es un asunto de vida o muerte, es algo mucho más importante… pero mientras me ocupaba del número me despreocupaba de mi salud y poco a poco empezaba a sentir su deterioro. Estaba pasado de peso. Vivía estresado y no tenía tiempo para minucias como dolores, por lo tanto, cuando me empezó a doler la espalda empecé a tomar chochitos. Y funcionó por un tiempo. Oh felicidad el dolor se había apaciguado.

Pero finalmente cuando en el campo de golf me quedé trabado y me tuvieron que sacar de ahí cargando como un muñeco de cartón, me pregunto: ¿estás feliz?

Nunca me había hecho esa pregunta. Y cuando lo analice resultó que la voz de mi conciencia me gritaba NO. No estaba siendo una persona coherente ante las múltiples exigencias de una vida equilibrada, significativa y feliz.

En ese momento me senté, saqué mi libreta y pregunte, Mac, ¿cuáles son los ejes importantes en tu vida? y mi conciencia respondió: el dinero, el amor y la salud. Me sonaba a poesía y canción. ¿Conoces la canción del amor salud dinero? Pues yo la quería cantar. Y me puse a analizar cada uno de los ejes.

Sobre el dinero iba bien, palomita. Sobre el eje de amor, no tan bien. Y sobre el eje de la salud estaba fatal.

Entonces empecé a escribir un diario sobre los ejes principales, y a cuestionarme. Y eso es lo que yo te invito hoy a hacer a ti. A cuestionarte, sobre cómo tú estás sobre los ejes básicos de tu vida.

Cuando me puse a analizar la parte sobre dinero, me pregunte, ¿estás añadiendo valor real profundo y duradero a los cuatro interesados que tú tocas a través de tu trabajo? ¿Estás añadiendo valor a tus clientes, a tus colaboradores, y a la sociedad mientras respetas el planeta? Y no me gustó la respuesta. NO. No estaba añadiendo valor real profundo y duradero.

Me acordé de un día que estabas filmando un comercial y como me reía con el productor. ¡Fíjate el cinismo del publicista! Deseamos: “los únicos que viven esta vida de lujo y felicidad en el yate somos nosotros, los otros necesitan imaginarse que están viviendo esta vida consumiendo el producto”. Entonces reflexioné, este tipo de cinismo me cae mal, y concluí que ni por aquí estaba bien.

Ahora en cuanto a la salud, concluí que hay tres tipos de salud: física, mental y espiritual. Y al hacer el análisis resultó que en cuanto a salud física estaba fregado. En cuanto a salud mental, vivía estresado. Y en cuanto a salud espiritual, revolcándome con este tipo de cinismo de publicista, tampoco la tenía ganada.

Y luego me cuestioné sobre el amor… importante verdad… esa palabra tan choteada. Y me puse a pensar que tanto tiempo de calidad estaba pasando con mis seres queridos. Con mi esposa, con mis hijos…Trabajaba 12 a 14 horas diarias, seis días a la semana y los domingos eran para dormir… Y esto me hace recordar otra historia.

Tenía de cliente a Polaroid y ellos habían traído a México una cámara el formato monumental y me sacaron una foto de 1 m 20 × 1 m 20. Yo había leído que los hijos de los japoneses cuando les preguntaban en la escuela de hacer un retrato de su padre, siempre lo dibujaban acostado, porque solo lo veía cuando estaba dormido. Y yo dije, A mí no me va a pasar eso. Mande enmarcar la foto y la puse en el cuarto de mi hijo y declamé exitosamente, “él si me va a ver despierto”. Échate el cinismo… y concluí tras el análisis del apartado del amor en mi vida que también aquí estaba fallando.

Luego me puse a analizar cómo estaba en cuanto a crecimiento personal. Y una vez más estaba fallando. Entonces de los 10 puntos de una vida significativa estaba bien en uno o máximo dos.

¿Porqué te cuento todo esto? Porqué me gustaría dejarte de tarea que tú hagas tu propia evaluación de cómo andas sobre los 10 puntos fundamentales de una vida equilibrada, significativa y feliz. Los puntos son:

1. trabajo trascendente

2. Familia

3. Salud

4. Crecimiento personal

5. Amigos

6. Pareja

7. Ahorro

8. Vida espiritual

9. Aventura

10. Estabilidad emocional

Califícate en cada uno de ellos del uno al 10. Uno casi nada, 10 excelente.

Y después piensa en cada uno de los que estás flojo y que puedes hacer para fortalecerlo. Apíntalo en tu agenda. Hazlo. Y revisa cada semana.

Bueno con eso concluyo el comentario de esta semana, y como siempre te recuerdo que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Te invito a ver el video. https://goo.gl/GzUwk4